En la conversación sobre la juventud invisibilizada en lamatriz.org se han repetido las referencias de los indianos a la idea de generación. Es una idea con la que no me siento cómoda en principio y me preguntaba por su utilidad:

Decía Carolina que

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Al hablar de generaciones nos referimos a climas de época y claramente «lo juvenil» significaba una cosa en los 70s (revolución), otras en los 80s (participación), en los 90s (diversión) y así… Por supuesto son discursos que no hablan de gente real pero fueron parte de nuestra juventud hasta para decir «no hablen por nosotros»

Con esto la generación y en este caso la “generación joven” es una construcción cultural que enmarca a los jóvenes y les da una idea de qué se supone que deben hacer. O como decía David

hay un ambiente cultural generacional que legitima o invisibiliza ciertas propuestas.

Esto lo entiendo porque, por ejemplo, cuando yo era joven (en los 2000) con el cambio de milenio y la alegría económica se suponía que podías hacer todo lo que te propusieras, todo era nuevo, más que moderno, pero había una preocupación general por el “desastre” medioambiental y social a escala global en el que esa abundancia estaba basada. Una especie de no creérselo porque veníamos de los 90 cuando sí que había problemas económicos.

Así propuestas y ofertas para ser activista medioambiental, para ser cooperante internacional, incluso para luchar por las culturales locales o reparar injusticias globales eran muy exitosas entre los jóvenes. De hecho recuerdo que la crítica a la corrupción no era económica (“nos roban”, “tienen privilegios”) sino por la protección de unos entes vulnerables abstractos (“la costa”, “el paisaje”, “la tradición”). Estas propuestas las hacían “los mayores”, claro, y tú te incorporabas y aportabas toda tu juventud. Pero poco a poco descubrías que esa no era tu guerra pues ya no querías una vivienda en propiedad, por ejemplo.

Hablo de mi experiencia y haciendo una retrospección rápida, sin pretender generalizar… Buscando porque está idea de generaciones puede ser útil. Pero no encuentro demasiadas razones y no desde luego el que haya

en las facultades de Economía y los institutos grupos «militantes» y actividades formativas alternativas (…) que genera un tipo de espacio donde la responsabilidad individual en relación con el conocimiento y la comunidad se definen de maneras muy diferentes a las «notas».

Creo que siempre las ha habido o al menos yo la he vivido… Y que esas dinámicas de las que habla David se cultivan antes en la infancia y la adolescencia. Pero sí, me parece interesante saber cuál es el zeitgeist actual y qué incorporan de él los jóvenes, una generación que ha pasado su infancia en la abundancia pero su adolescencia en crisis. Me pregunto cuál creen que es su papel pero no creo que podamos responderlo desde nuestro análisis de su situación más allá del ensayo y error, sin descanso, hasta que se nos pase ese tiempo en el que son jóvenes y comiencen a tener sus propias propuestas. Quizá estamos destinados a la incomprensión intergeneracional en lo que respecta a los veinteañeros  y sólo podemos esperar que nuestras propuestas de vida resuenen en algunos de ellos y les parezcan dignas de, al menos, experimentar.

Para ser sincera, eso es a lo máximo que aspiro en mis contactos con ellos en la universidad: la esperanza de que acepten una invitación y apoyo en la experimentación abierta y continua que les lleve a reconstruir los linaje de conocimiento y práctica que les encajarán en el futuro.

Pero creo que los valientes indianos van mucho más allá de ello, como dice Carolina:

Lo novedoso creo que es que ese relato (u otro) tenga lugar en la escena pública.

Creo que están llamando a una discusión honesta y pública de las distintas propuestas o relatos. Algo que creo que nosotros no tuvimos en los 2000 en que estábamos mediados, es cierto, por la universidad y por medios de comunicación generalizados aún muy centralizados. Ojalá sea verdad que lo distribuido lo permita y muchos más jóvenes tengan la oportunidad de descubrir el tesoro que algunos descubrimos de casualidad en la red: que la autonomía y libertad en comunidad son posibles gracias al conocimiento y la producción cada vez más distribuida.

 Y, por supuesto que tomaremos nuestra parte en ello. De hecho nuestra manera de hacerlo se dirige más por donde luego sigue la conversación… Vinculando el conocimiento a unas prácticas de trabajo y vida concretas, una reconstrucción de los linajes nada abstractas que quizá sea más útil hoy en día. Como lo explica David:

el-libro-de-la-abundancia-350x495el-libro-de-la-comunidad-350x495La nueva generación crecida con la crisis parece que no necesita que le refuercen en su bondad y que la demanda de relato va más por ese «cómo resolver mejor su vida». Esa es la clave. (…) La cultura emergente en los veinteañeros quiere hablar del «cómo» y que sea un cómo concreto, tangible, que puedan hacer por su cuenta, que les de una definición y un marco de significados. Pero no por el significado en sí, no por la idea o el ideal. El significado vendrá como consecuencia del instrumento, ahora protagonista.

Y no hay que irse muy lejos para ver todo un ejemplo real: los indianos acaban de publicarlo en sus Libros de la Abundancia y de la Comunidad que como siempre son de libre descarga ¡Muy recomendados!

6 comments on “De la generación al linaje por la práctica. Reflexiones en torno a la conversación en lamatriz.org sobre “la juventud”.

  • Mmm… Pues mira, como muchas otras cosas complejas que de alguna manera tenemos que tratar de simplificar y entender, la utilidad de la “generación” la veo en negativo. Es un cajón inmenso, demasiado inmenso, y es imposible saber qué relatos generarán, qué derivas variables o incluso confrontadas cogerán… Y así está bien. Lo más importante y útil, porque suele ser lo más homogéneo, es lo que rechazan de plano. Desde las frases como mover el esqueleto hasta las cosmovisiones meritocráticas (puaj, escupo) que por Dios espero que rechacen los jóvenes, o las basadas en cualquier otra fantasía, las generaciones sí que rechazan casi en pleno los tótems de la anterior, porque al final los perciben como más monolíticos de lo que realmente eran.

    • Yo tampoco le tengo mucha fe. De hecho la reflexión del post viene de intentar darle una oportunidad a su utilidad ya que tanto se hablaba de ella últimamente en lamatriz.org. Como ves en el post también sigo dudando. Sin embargo con este debate he descubierto que puede ser útil precisamente para saber qué cosas ya no van a entenderte y cuáles sí cuando hablas con ellos o les quieres parte de tu conversación. Por ejemplo, en las clases me da la impresión de que la burbuja inmobiliaria y el boom de la construcción es muy ajeno a ellos. No quiero explicárselo como si fuera una leyenda pero tampoco me parece bueno que se olvide por todo lo que supuso. A veces hemos hecho debates pero como no sabía su contexto sólo han sido introducciones. Por eso conocer su contexto generacional puede ser un buen punto de partida para hablar y subir el nivel de la conversación. Me interesa lo que dices de “tótems monolíticos”, al final puede que se trate simplemente de deshacerlos generación hacia arriba generación hacia abajo.

      Y esto me hace pensar… Cuando yo estudiaba nos metíamos a saco en las propuestas activistas de la generación anterior (profesores jóvenes pues estoy hablando ahora de la uni y del territorio, la vivienda, el urbanismo,…). Puede ser que ahora, con el frenazo de construcción, no tengamos propuestas tan rotundas para el activismo o que, en nuestro caso, sean más comunitarias, puertas adentro. Por eso me parece que los indianos son valientes por querer hacer su activismo más “en público”, con los jóvenes presentes también. Sé que vosotros también lo hacéis público y me dan ganas de ir encontrando también nuestra manera 😀

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