españa-go-go-gaviria Entre los textos que estoy revisando del Seminario de Sociología Urbana, Rural y del Ocio está el fascinante España a go-go. Turismo charter y neocolonialismo del espacio, una ventana a la industria turística en el momento en que estaba en su máximo apogeo. Con estudios como éste, Gaviria, Iribas y compañía, convencieron a los urbanistas encargados de la gestión del espacio de que el turismo es una industria del tiempo.

Y esto ha cambió las reglas del juego pues toda ciudad, pueblo o pedanía quiere ser turística. Así que su organización urbana necesita ser también una organización temporal. La administración debe intentar optimizar el tiempo de sus huéspedes para que tengan una experiencia memorable y para que gasten lo máximo posible dentro de su término municipal.

El libro España a go-go… viene a explicar que, en el turismo charter, esta organización temporal no dependía en realidad de la administración sino del guía turístico y se dedica un capítulo entero a esta figura. Detallando desde sus rasgos de personalidad hasta sus formas de relación con los turistas, hoteles y administraciones. El guía informa al turista de lo que le conviene para optimizar las excursiones y locales en los que recibirá una comisión (o lo hará su empleador el Tour-Operador).

En el libro el guía aparece como un manipulador del consumo turístico “a la vez, verdugo y víctima”. Es el nodo fundamental de la red de intereses turísticos que conforman un destino: “ejecutivo de la política del consumo de bienes, del espacio y del tiempo turístico”. Pacta con los hoteles los días en que no propondrá excursiones y que el hotel aprovechará para montar un bingo. Si la estancia es corta no muestra más que los lugares y excursiones que controla, si es larga muestra un folleto con el lugar y el día de mercadillo local y aprovecha para descansar. Que falta le hace pues tiene que hacer de botones, líder, psicólogo, prestamista, animadores, cuidador, vendedor, cómplice, especialista en encontrar objetos perdidos, consejero matrimonial, anfitrión, contable, inspector, traductor, sacerdote, agente funerario, cuentacuentos…

Así es como se gana la confianza de los turistas que están a su cargo. Cuando estás lejos de tu país, sin conocer el idioma ni las costumbres, tener a alguien “de confianza” es lo que más valoras y para los guiris que llegaban a las playas ibéricas ese era el guía.

Hoy todo ha cambiado: consultamos internet, preguntamos a amigos, seguimos las señalizaciones,… Confiamos en esa nueva capa de “urbanización” que son las indicaciones turísticas. Esto dice mucho de la experiencia turística: queremos vivir cosas nuevas pero para hacerlo antes alguien tiene que haberlas “turistificado” marcándolas para el siguiente. Haber puesto sobre ello una mirada turística (como la llama Urry).

Lo que me interesa de ese proceso de turistificación es que, al primar la novedad relativa, tiende a tener una naturaleza distribuida y cada vez más con el acceso a la información que permiten las TIC. Y es así desde los inicios del turismo como industria,  el negocio turístico nace privado, discreto, discontinuo. No como otras industrias como la energía eléctrica. Está hecha desde muchas iniciativas e inversiones que han inventado la experiencia turística donde antes no la había.

Lo público es la infraestructura de transporte y, en algunos casos, ciertos monumentos y las playas, por supuesto, que luego serán también los parques y espacios naturales. Pero la extracción de beneficios es privada. En el modelo fordista de Tour-Operador, éste tiene el control de la extracción porque controla al turista en origen, pero tiende a ser distribuida cuanto más desarrollado esté el destino.  Por eso son interesantes los lugares como Guadalest, donde cada atracción se ha inventado desde una iniciativa particular y más estrambótica que la anterior.

Tenemos entonces, tres ingredientes: el turismo como una industria del tiempo, que se organiza en torno a la confianza y con una tendencia a la explotación distribuida. Por ello, las propuestas de Gaviria y compañía para gestionar y regular el turismo con la lógica del límite administrativo son un error.  Los Tour-Operadores entendieron bien que lo importante eran estas tres cosas:

  • el desplazamiento de las personas: los vuelos, autobuses,…
  • la gestión de su tiempo desde la confianza
  • la construcción de experiencias y los relatos que la acompañan

Y las controlaban a través del guía.

tourist-infoEn las guías turísticas actuales hay información sobre los destinos. Incluso hay recomendaciones de personas reales en los sitios de internet. Pero falta el relato, la confianza personalizada y las soluciones de continuidad. Las tendencias de comunicación de destinos turísticos intentan responder a esto con las recomendaciones tipo “qué hacer”, “pernambuco en 3 días”, “xanadú para niños”. Pero esto sigue sin ser una recomendación personal ni un relato. Aunque son un paso comparado con los directorios indiferenciados de restaurantes y hoteles, o el ruido en las redes sociales.

Si la administración quiere invertir en la promoción turística. Lo público, sea un panel en monumento o sea una web, debería funcionar como un sitio lleno de hiperenlaces. Con recomendaciones y planes que inviten a quedarse un poco más. Las informaciones no deberían funcionar como una enciclopedia, dándote información y dos curiosidades sobre el lugar, sino como una puerta a la siguiente experiencia, enviándote a la siguiente parada, diciéndote “quédate aquí más tiempo, quédate con ganas de volver que aún te faltan cosas por hacer, por sentir…”. Especialmente en los nuevos destinos que quieran fomentar el desarrollo local, lo que está por construir es precisamente esa red de intereses turísticos en la que unos se recomiendan a otros. La oportunidad que internet nos brinda es construir una red más transparente, más sana.

Y este enfoque puede ir mucho más allá del turismo y ser una base para la construcción de la ciudad directa. Pues habiéndose democratizado el viaje, nos hemos hecho todos turistas, hemos probado las mieles de una vida cotidiana dedicada al disfrute y el confort en todos los detalles, desde el desayuno servido e incluido a los viajes sin autobuses de línea atestados y queremos más… imaginamos que la vida urbana cotidiana puede ser más placentera. El trabajo de promoción local debería dedicarse en gran parte a fomentar la construcción de redes de confianza. En el fomento de la responsabilidad de cada uno de los agentes tomando conciencia de que la experiencia de su cliente va más allá de su negocio y su local y se extiende a todo el tiempo del cliente. Desde dónde viene y hacia dónde va.

Una vez el foco está en estas redirecciones el término municipal se desdibuja y aceptamos que el territorio es discontinuo. Lo continuo son nuestras vidas. El cliente puede llegar desde un local fuera del municipio, pasamos de guiar al turista a mover al turista. Para hacerlo ya no necesitamos a un gran tour-operador con grandes campañas publicitarias en el lugar de origen, es mucho más fácil salir y generar lazos de confianza allí donde estén nuestros clientes potenciales.

 

3 comments on “Guiar al turista

  • ¡Muy interesante el post! … el inicio del fenómeno turístico con la traslación al guía como “persona de confianza”, embajador y planificador del tiempo de ocio.
    La idea de los nuevos guías es muy potente, aún habiéndose sustituido por planificadores online, o por acciones de turistificación previas realizadas por personas como uno mismo, ya que conserva el carácter distribuido y permite desarrollos turísticos de alacance basados en descubrimientos particulares o innovaciones personales que pueden aplicarse en cualquier ámbito y exponerlo como posible destino (o producto, o experiencia…) susceptible de que guste. Pero eso sí, como dices deben contener un relato o algo que mantenga nuestra confianza. Si no, quedan como meras anécdotas.
    ¡Ah! Me parece genial la parte final del post en que se vincula estas experiencias turísticas con las experiencias cotidianas del habitar. ¡Grandioso! 🙂

  • Un gran resumen 🙂 El relato funcionaría como un hilo que une las cuentas de un collar pero no una junto a otra sino en una maraña. ¿Cuál es el siguiente lugar que visitar? Alguien con un relato común conmigo puede dirigirme de la manera más satisfactoria.

    La parte de la vida cotidiana quizá no está bien justificada, es una intuición, pero me alegra que lo hayas visto tan claro, seguiremos indagando.

    Lo bonito es que los proyectos que llevamos entre manos comienzan este camino, a ver qué aprendemos!

  • Sí! muy buen post y muy acertado para el tipo de proyectos que estamos trabajando. Pensando y trabajando en ello.. guay! Molarán los post del post proyecto.. Bueno, que yo estoy viendo el concepto de hiperenlace con las hiper relaciones públicas.. jaja! Al final es unpoco lo que comentábamos con Jijona de hacer visibles relaciones que estaban algo infrautilizadas y darles muchísimo sentido desde lo concreto. Me lo he imaginado muy bien con eso del collar y las perlas que vamos añadiendo. En Yecla pasa un poco lo mismo, hay algunas relaciones creadas así así pero hay muchas historias pendientes de que alquien las conecte y las conecte bien. Como siempre, creo que estamos abordando más de lo que nos habían pedido.. pero creo que va a quedar muy bien y sobretodo, que las sensaciones van a ser de querer más, justo lo que queríamos.

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