ambientes_vida_tim_ingoldEn 2012 Tim Ingold realizó una visita a Uruguay y Brasil donde dictó unas conferencias y seminarios que fueron compilados en el libro “Ambientes para la vida”. En ese momento Ingold acababa de publicar su libro Being Alive que recoge su trabajo desde el 2000 al 2011. Durante ese tiempo llevó a cabo varios proyectos de investigación relacionados directamente con el diseño y la arquitectura que han continuado con una crítica a la teoría hilemórfica por la que la creación de cosas se entiende como una imposición de formas creadas en la mente sobre la materia. Ingold realiza este trabajo sobre el diseño desde la antropología proponiendo una nueva forma de relación entre ambas disciplinas. Hasta ahora la antropología ha tomado la creación como algo que diferencia al ser humano (homo faber) lo cual lleva a una antropología del diseño. La antropología también ha abordado el diseño a través de la etnografía, describiendo los modos de hacer de los que se entienden como diseñadores, lo que lleva a la antropología como el diseño o para el diseño.

En cambio, en un capítulo del libro Design Anthropology Ingold propone una antropología por medio de el diseño que “como las vidas que sigue, sería inherentemente experimental e improvisatoria y su objetivo sería enriquecer esas vidas al mismo tiempo que las hace más sostenibles”. Precisamente lo que deberíamos buscar en la reconstrucción del entorno. Es por ello que nos apuntaríamos a esa nueva disciplina que Ingold ha tratado de definir en sus clases en Aberdeen que se encuentra en la intersección del arte, la arquitectura la antropología y el diseño. En la primera de las conferencias en latinoamérica Ingold la introducía así:

Diseñar es darle forma al futuro del mundo en que vivimos. Sin embargo, por muchos motivos, esto parece una empresa desesperanzadora fundada en los fracasos de nuestros predecesores. Si ellos hubieran triunfado en darle forma a nuestro futuro, entonces no tendríamos más que seguir la línea de sus disposiciones. De la misma manera, si nosotros tuviéramos éxito en darle forma al futuro de nuestros sucesores, ellos se volverían meros usuarios, limitados a la implementación de designios a hechos para ellos. Los diseños, parece ser, deben fracasar, si cada generación habrá de contar con la oportunidad de mirar hacia el futuro y llamarlo suyo propio. De hecho, la historia del diseño puede ser entendida como el registro acumulativo de intentos humanos concertados para poner fin a esta oportunidad: una interminable serie de respuestas finales, que visto en retrospectiva, ninguna se convirtió en la última después de todo. O para adaptar una máxima del estudioso de la arquitectura Stewart Brand: todos los diseños son predicciones; todas las predicciones están equivocadas (Brand, 1994: 75).

Esto no suena como una buena fórmula para un vivir sustentable. La sustentabilidad no tiene que ver con proyecciones y objetivos, o alcanzar un estado estacionario. Se trata de mantener la vida andando. A pesar de esto, el diseño parece inclinarse a frenar la vida, a través de especificar momentos de consumación cuando las formas de las cosas se ajustan a lo que inicialmente se pretendía de ellas. “La forma es el final, la muerte” insistía el artista paul Klee en sus cuadernos de nota, “dar-forma es movimiento, acción. Dar-forma es vida” (Klee, 1973:269). Poniéndole límites a las cosas, como insinúa Klee, ¿no las estamos matando? Si el diseño brinda predictibilidad y clausura un proceso de vida que es de final abierto e improvisado, entonces, ¿no es el diseño la verdadera antítesis de la vida? ¿Cómo, siguiendo el ejemplo de Klee, podríamos cambiar el énfasis en el diseño, de la forma a dar-forma? En otras palabras, ¿cómo podemos pensar el diseño como parte de un proceso de vida, cuya característica principal no es que está orientado hacia un objetivo predeterminado, sino que sigue su curso?.

En esta presentación convoco a ese repensar. Quiero plantear que el diseño, lejos de ser exclusivo coto de una clase profesional de expertos encargados de producir los futuros a ser consumidos por el resto de nosotros, es un aspecto de todo lo que hacemos en la medida que nuestras acciones son guiadas por esperanzas, sueños y promesas. Esto quiere decir que, más que poner los parámetros para nuestra habitación [habitation] de la tierra, el diseño es parte integral del propio proceso de habitar [dwelling]. Por la misma razón, el diseño refiere a la continua creación de los tipos de ambientes en los cuales el habitar puede ocurrir. Esto es lo que entiendo por diseñar ambientes para la vida. Mi meta, entonces, es llegar a una especie de manifiesto para esta idea de diseño. Para empezar, sin embargo, es necesario aclarar una cierta confusión concerniente a lo que queremos significar con el término “ambiente”, y es a esto a lo que me dedicaré primero.

6 comments on “El diseño de ambientes para la vida

  • Hola Esther, voy a buscar este libro que no lo conocía y tiene muy buena pinta. Gracias!
    Fantástico que Ingold cite a Brandt, no podía ser de otro modo :), Brandt reconocía no obstante que sí podíamos intentar diseñar para la adaptabilidad. Me gustaría pensar que es posible practicar y hacer un diseño que no implique una clausura a el proceso de vida del que habla Ingold, una forma diseñada de manera abierta para que otros puedan continuar ese proceso de creación vital.
    El concepto de forma abierta de Oskar Hansen es creo muy revelador. Dejo link a un post que he escrito por si te interesa, creo que tienen algo que ver 😉
    http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=26447

    saludos

    rubén

    • Hola Rubén! Pues yo voy a buscar a Brandt porque si tú e Ingold lo recomendáis debe valer la pena!

      Me miro también tu post a ver esas propuestas :). En cualquier caso, creo que eso es lo que busca esa nueva disciplina: un trabajo de diseñar que tenga más que ver con vivir. Creo que no debemos renunciar a hacer propuestas de futuro, solo que éstas no deben ser cerradas.
      Saludos y seguimos!

  • totalmente de acuerdo 🙂 en la tensión (y resolución temporal) entre apertura y clausura está el camino.
    Brand hizo en el 97 un docu en 6 capítulos sobre su libro, está muy bien
    https://www.youtube.com/watch?v=AvEqfg2sIH0

    la música es de su amigo brian Eno que dice cosas así: “Una vez que nos acostumbremos a la idea de que no somos más consumidores de obras “terminadas”, sino que somos personas que nos involucramos en conversaciones e interacciones con las cosas, nos encontramos dejando un mundo de pasividad y empezamos a desarrollar un gusto por el compromiso activo. Dejamos de entender las cosas como fijas e inamovibles, como preordenadas, y cada vez más nos encontramos a nosotros mismos practicando la idea de que tenemos algo de control.”

    saludos!

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