Lo bueno de la teoría de ensamblajes es que es muy abierta. Busca “difuminar las divisiones social-material, cerca-lejos y estructura-agencia” (Anderson and McFarlane, 2011) lo que entusiasma a los que no nos gustan las dicotomías. Así que es como un imán que consigue atraer a investigadores y profesionales de muchos campos. Esto en sí mismo ya es un punto a favor de usar este paradigma como base de nuestra propuesta. Te asegura que vas a encontrar a mucha gente distinta en la fiesta.

Lo malo es que esto provoca mucha confusión respecto a lo que ensamblaje significa para cada uno. Yo estoy convencida de que esto se debe al atrayente pero incomprensible lenguaje de Deleuze, del que es heredera la teoría. Manuel De Landa se propuso “traducirlo”, así que podemos tomarlo como una base. Y, para no perdernos en conceptualizaciones conformarnos, por ahora, con los puntos en los que coinciden muchos de los que han trabajado con ellos: los ensamblajes son pluridisciplinares, multiescalares o translocales, no reduccionistas, heterogéneos, materialistas (no reificados o imaginados) y procesuales.

Para el estudio de la ciudad este es un cambio importante respecto a los estudios críticos urbanos, la post-metrópolis, el urbanismo más disciplinar o la sociología urbana, entre otros. Como se ve en la buenísima recopilación que hace Ignacio Farías mostrando quién es quién en los ensamblajes urbanos.

La teoría de ensamblajes ha sido desarrollada desde la filosofía y política (De Landa) pero también en los estudios de ciencia y tecnología, desde la TAR. Y por ese camino de la sociología de lo tecnológico y del materialismo ha llegado a la ciudad, donde ha servido para hacer muy buenas descripciones y nos ofrece nuevas herramientas de trabajo.

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Aunque su objetivo no es hacer propuestas en el sentido en que nosotros buscamos, me parece interesante repasar algunas aportaciones de investigadores de distintas disciplinas influenciados por la teoría de ensamblajes y ver qué de dónde podemos partir:

  • Según Farías (2011), si el proyecto de los estudios críticos urbanos es la crítica y la revolución, el de los ensamblajes urbanos de la TAR es la indagación y, con ella, pretenden estar más involucrados con lo empírico, con lo que hacen los agentes que construyen la ciudad. Así, ser una herramienta al servicio de la participación política definiendo con ella su proyecto democratizador. En la construcción de la ciudad, se propone como un intelectual público que dinamiza la discusión democrática alrededor de asuntos de interés.
  • Por otro lado, desde la geografía, Colin McFarlane parece que encuentra en los ensamblajes un camino hacia la acción (Anderson and McFarlane, 2011), pues entiende que sus descripciones de cómo la ciudad es producida mediante relaciones históricas y potenciales podemos pasar a pensar lo actual y lo posible (McFarlane, 2011) especialmente en el ensamblaje de los comunes urbanos y, de forma similiar a Farías, hace hincapié en la idea de que sus “informes” pueden tener parte importante en los cambios en la ciudad promovidos por la ciudadanía, pues mostrarían lo actual como un set de posibilidades dentro de muchos.
  • En este sentido, Manuel De Landa en su último libro trabaja con las “estructuras de los espacios de posibilidad” estudiando simulaciones por ordenador para ver cómo emergen distintos equilibrios en la evolución humana en el mundo. Un trabajo fascinante que puede instrumentalizarse para comenzar a trabajar para el futuro.
  • Volviendo a McFarlane, aunque él pretende hacer un puente con los estudios críticos urbanos, su trabajo abre caminos hacia la práctica. Por ejemplo, para proponer nuevos ensamblajes habla de los colectivos y activismos pero en su trabajo de investigación en Mumbai es crítico con estas formas de acción que se ven arrastradas por la “gubernamentalización” de los marginados o su “capitalización”. En cualquier caso, es interesante para nuestro objetivo ver cómo son prácticas que viajan en el espacio y tiempo y cómo consiguen realizar las acciones.
  • Siguiendo estas reservas, de resaltar la no ingenuidad de la teoría de ensamblajes respecto a la acción colectiva. Incluso en autores resueltamente optimistas como Thrift que basan sus propuestas en el afecto hay un reconocimiento del disgusto y la malicia que llena las ciudades que lleva al estudio de las pasiones y emociones con las que se es capaz de organizar el mundo con distintas tecnologías: desde las corporaciones empresariales, a la política a las comunidades ciudadanas.
  • Jane Bennet lleva la importancia de los afectos al extremo hablando de la capacidad de afectar de los materiales, sean electrones, cables, piezas de plástico o animales. Lo cual es importante para una práctica urbana en la que vamos a tener que pensar con quién hacerla. McFarlane también estudia la materialidad de las prácticas cotidianas y de las reacciones a eventos disruptivos (como inundaciones) que modifican el estado de los ensamblajes.
  • Aquí llegamos a una de las obsesiones de los ensamblajes: la agencia distribuida, que complica el reparto de responsabilidades en los asuntos públicos. Si tantos ‘actantes’ intervienen, ya no se puede culpar sólo a un grupo político o a una multinacional de nuestros males. Sin embargo, McFarlane ve positivamente lo que otros consideran un punto débil de la teoría de ensamblajes: la distribución de la agencia. Según él, con esta distribución se abren “múltiples espacios y tiempos de intervención” (McFarlane, 2011)

 

Lo que estamos intentando es encontrar unas herramientas y metodologías que conformen una práctica urbana que, incorporando los triunfos sobre la modernidad de los ensamblajes urbanos y la superación del estructuralismo e, incluso, el universalismo implícito en las ideas del derecho a la ciudad, nos permitan ser parte activa en la construcción de una ciudad compleja, distribuida y basada en el afecto.

Los trabajos anteriores apuntan algunas posibilidades, pero necesitamos incorporarlas a las prácticas actuales de construcción de la ciudad y añadir ciertas consideraciones respecto al tiempo. Pues una vez empezamos a hablar del futuro, no sólo a describir el presente o cómo hemos llegado a él, nuestras herramientas tienen que incorporar los cambios que se producen en los agentes participantes. En próximos episodios…

2 comments on “¿Qué aporta la teoría de ensamblajes a la construcción de la ciudad?

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