En esta serie que busca herramientas para la construcción de nuestra heurística he hecho referencia en varias ocasiones a los entornos profesionales en los que desarrollamos nuestro trabajo como una especie de guías en las que apoyarnos. Hoy veremos cómo se articulan esos entornos en un mundo sin relato universal, recuperando ideas de los gremios o artes y reflexionando sobre la gestión del conocimiento. Y veremos que sin ellos toda esta búsqueda no tiene sentido… 

Hasta ahora, todas las herramientas de reflexión práctica de las que he hablado, estaban enfocadas a la autoreflexión. Incluso al construir nombrando, estaba hablando, como mucho, del grupo de personas involucradas en un “proyecto”. Sin embargo, en todas ellas está implícita la búsqueda de un entorno profesional en el que crecer con.

Qué hace un entorno profesional

Desde esa primera introducción a distintos recorridos profesionales en la nueva economía, veíamos que Agustín hace su trabajo dentro de una comunidad de la que es parte, no como usuario sino como productor de la misma. Alguien capaz de modificar ese entorno. Por tanto, lo que aplicábamos a los flujos materiales con los transductores (visto que no hay cosas vs. personas sino “ocurrencias“) aplica a los entornos profesionales directamente. Y los cambios que hagamos en ellos, ocurren en un taskscape o paisaje de tareas común con el que interactuamos al desplegarse a nuestro alrededor mientras avanzamos en nuestro trabajo. Las visiones o mitos que impulsan nuestro trabajo sólo pueden construirse colectivamente. Más aún, sólo podremos afrontar los riesgos de la creación si tenemos la seguridad que nos da un entorno profesional, y lo que podemos hacer y el placer que podemos obtener con ese trabajo se multiplica cuando, más que compartirlo, lo trabajamos entre muchos. Por otro lado, sólo si esas comunidades de práctica son dinámicas y permiten el conflicto podremos crecer con ellas y superar el encorsetamiento de la hiperregulación hija de la modernidad para hacer cosas nuevas con nombres nuevos.

Actualmente, gracias a las tecnologías de información y comunicación tendemos a pensar que teniendo la información a nuestro alcance sólo tenemos que conocerla para ser capaces de hacer lo que los profesionales de esos entornos hacen. Por ejemplo, teniendo patrones de costura, unos cuantos videos de youtube y algo de práctiva podemos hacer prendas sencillas. Con tutoriales algo más avanzados podríamos aprender a moldear y sacar nuevos patrones y compartirlos. Incluso podríamos aprender a hacer drapeados y pliegues que requieren técnicas de costura más difíciles. ¿Pero llegaríamos a coser como hacía Alexander McQueen?

Creo que no… ¿Qué nos falta? Básicamente, el incentivo para recorrer todo ese camnio, es decir, tener ese entorno profesional en el que tenga sentido hacer todo eso: colegas, colegas, encuentros, maestros, visiones, inversiones, debates,…

Los secretos del gremio

Podemos remontarnos a los gremios para hablar de esa diferencia. Los gremios fueron unos agentes económicos muy importantes en la Edad Media y su actividad se asocia muchas veces al monopolio de una actividad y al secretismo. Hasta el punto de que en la Ilustración, con el comienzo de la producción industrial fueron denostados, e incluso prohibidos, por ambas cosas. De ahí que ahora la palabra tuviera un tinte negativo durante mucho tiempo. Ahora, en cambio, de nuevo se vuelve a ellos para buscar referentes para la cooperación entre individuos.

quote-Robert-Frost-we-dance-round-in-a-ring-and-105511Pero lo que me interesa es que en la Ilustración esta actividad de gestión del conocimiento se vio como misteriosa y conspiradora, vinculándola muchas veces a los rituales oscuros o la magia. Pero según Manuel Delgado, el secreto es inherente a cualquier asociación humana, desde la pareja hasta la ciudadanía. Saber lo mismo nos hace iguales, distintos grados de conocimiento nos dan distinto grado de pertenencia. Y quizá simplemente eso es lo que los gremios, con sus sistemas de aprendices, oficiales y maestros, representaban. Es más, también según Delgado, en una asociación nadie sabe, vamos haciendo según suponemos. Sólo el secreto que compartimos, que intentamos mantener con nuestra actividad común y nuestra conversación, sabe. Visto así, en sus rituales los miembros de los gremios no hacían otra cosa que “seguir bailando”, manteniendo y transfiriendo el conocimiento de un oficio que sabían que ninguno poseía individualmente sino como colectivo. Delgado lo explica muy bonito con un verso de Robert Frost, The Secret Sits:

We dance round in a ring and suppose, / But the secret sits in the middle and knows

De entorno profesional al Gremio

Por ejemplo, la práctica medicina para hacer una buena práctica, se basa desde hace un tiempo en pruebas. En esta forma de práctica que se llama medicina basada en la evidencia, el conocimiento médico tiene la forma de ensayos clínicos que se comparten en artículos, revistas y congresos y que se estudian y analizan para luego aplicarlos en la práctica del tratamiento a pacientes. Pero también se debaten y evolucionan. Se da por supuesto que no son inamovibles, sino que nuevas pruebas pueden cambiar lo que dábamos por bueno.

tumblr_ll1mpkcpdx1qc4zz6o1_500Y en la arquitectura y el diseño, ¿hay un equivalente?

Ya vimos que las normas se quedan rápidamente atrás de las nuevas realidades pues son muy estáticas… A parte de ellas, los entornos de trabajo y las instituciones que aglomeraban a estos profesionales están en descomposición (quizá debamos otro día indagar más y explicar esto bien para la arquitectura). Ante su caída, aparecen múltiples entornos parciales que emergen de los fragamentos de lo que antes parecía un todo.

En este contexto, ¿qué es generar nuevo conocimiento en arquitectura?

En este sen

tido es muy interesante la propuesta de Farshid Moussavi y Alejandro Zaera en su trabajo Phylogenesis. A raíz de una exposición de su trabajo organizaron el conocimiento que habían adquierido en la práctica en “familias” de formas que sin quererlo se habían repetido una y otra vez. Por el carácter de su trabajo, este conocimiento se trataba de algoritmos y formas topológicas que separaban y preparaban para poder usarlos y adaptarlos en nuevos proyectos. De esta forma hicieron lo que es común en la programación de software libre: aislar pedazos de código funcionales para poder usarlos más tarde y compartirlos.

Este trabajo recuerda a los patrones de Christopher Alexander. Que son “una descripción de un problema que ocurre una y otra vez en nuestro entorno, así como la solución a ese problema, de tal modo que se pueda aplicar esta solución un millón de veces, sin hacer lo mismo dos veces”. Un patrón “da un nombre al patrón, describe el problema que trata, ofrece una solución y, finalmente, habla de las consecuencias, ventajas e inconvenientes, que tiene esta solución.”

Pattern 1Jin-Jun Yeo explica que haciendo esto, FOA estaba posibilitando que ese conocimiento tuviera una nueva vida en futuros proyectos. Hacían el repositorio para ellos, como una forma de tomar consistencia en su trabajo y conseguir nuevos encargos como los que les habían permitido ganar ese conocimiento. Pero también era de interés para otros profesionales que trabajaran de forma similar a ellos. Estas experiencia de compartir conocimiento nos recuerdan a lo que debía ser el conocimiento gremial. Y es que uno de los objetivos declarados de los patrones es “formalizar un vocabulario común entre diseñadores” pero también entre todos los involucrados en un proyecto.

Los repositorios de Alexander o FOA y sus combinaciones llevan a lo que podríamos llamar “estilos” de arquitectura. Pues las combinaciones de las soluciones dan lugar a formas que pueden repetirse sin llegar nunca a hacer lo mismo pero que mantienen un carácter o rasgos comunes.

Pero en ambos casos hay una voluntad práctica de ir más allá. Tanto FOA como Alexander hacen hincapié (aunque no sea de lo que más se habla cuando se reseña su trabajo) en las formas organizacionales que permiten trabajar con esos patrones. De nuevo vemos que el conocimiento es algo que ninguna persona posee sino que emerge en la propia práctica.

Del gremio al Arte

Sin embargo, ninguno se consideraría parte de un gremio… quizá los seguidores de Alexander estén más cerca aunque aún se parezcan más aun club de artesanos.

Como dice David de Ugarte:

Y es que hay una notable diferencia entre el artesano en la definición anlgosajona que usa Sennet, (craftman, alguien con una habilidad manual en un proceso material de producción específico) y el artesano (miembro de un Arte)

Los artes italianos o las hansas de los países bajos eran mucho más que un grupo de profesionales que compartían repositorios de patrones y soluciones. Eran sobre todo una organización social. El Arte era el contexto de conocimiento pero también de seguridad social, pensiones, ética,…

Los distintos artes no eran sólo comunidades técnicas o de negocio. Eran comunidades que conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio. El modelo ético de la producción del Arte se basaba en un empoderamiento progresivo del artesano en la actividad práctica y productiva. El aprendiz no sólo recibía conocimientos, sino que los recreaba, reviviendo a través de su propia carrera como artesano la historia y los logros del Arte en su conjunto.

El itinerario del aprendiz es su evolución en ese paisaje de conocimiento y relaciones sociales.

Así, un entorno profesional, una comunidad de práctica y una sociedad de trabajo (y vida), gradualmente darán más importancia al conocimiento sobre cómo vivir, produciendo, que a las formas. Aunque son precisamente éstas, sean producciones de objetos o rituales, las que tienen embebidas el conocimiento sobre cómo vivir.  Dentro de un Arte hay mucho más conocimiento que repositorios formales, de patrones. Quizá una forma de reconocer a un entorno evolucionado y con conocimiento “en su interior” sea ver si tienen dichos y proverbios: “Hebra larga costurera corta”, “Los botones y las sedas más oscuros que las telas” o también en software: “When all else fails, read the instructions”, “Weeks of coding can save you hours of Planning!!”

Dónde vive el conocimiento

800px-Rembrandt_-_De_Staalmeesters-_het_college_van_staalmeesters_(waardijns)_van_het_Amsterdamse_lakenbereidersgilde_-_Google_Art_ProjectEn su decadencia los gremios como gestores del conocimiento fueron sustituidos por las universidades que, en un mundo con nuevas formas de transmitir la información como la imprenta, ya no necesitaba mantener el conocimiento. Lo imprimía para transmitirlo y se centraba en generar nuevo con los nuevos métodos de investigación científica. Pero el secreto como forma de poder, el privilegio de “usar” el conocimiento, siguió con otra forma: la patente. A partir de la cual, “no se monopolizó la herencia del pasado sino el alejamiento de ella”. (Bacon en Mumford, 1992:93).

Ahora las formas de transmitir la información son tan rápidas que incluso las patentes y la propiedad intelectual están en cuestión. Incluso la ciencia y la academia se cuestionan.

James Leach (2012), estudiando precisamente la política implícita en las leyes de propiedad intelectual por un lado y, por otro, la protección de la cultura inmaterial, ve que los artistas tampoco dan importancia a la propiedad del objeto de arte como una expresión a proteger sino como una muestra de su lugar en esa “organización social”:

Aragon and I suggested that artists were seeking to make claims over achievements not so much in the realm of material productions, but rather in achievements of relational positioning, vis-à-vis their human fellows (sponsors, hosts, colleagues, kin and audiences) as well as deity (Aragon and Leach 2008). Their physical art is not the key achievement. Rather, their work – as either material art or performance – is both the communicative sign and physical realisation of their social or relational accomplishment, and thus a sign of their power.

is not objects, nor fixed rights of people over objects. Rather, it is abilities in relation to deity, predecessors, and others with whom one sits in relations of mutual obligation (Leach 2006), and through the whole recognition and engagement, the person themself emerges.

Precisamente lo que también se desprende de la herencia de las Artes:

Hoy pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. El Arte, al unir producción y mercadeo representa pues la integridad de un modo de ser y trabajar consciente del significado de su trabajo y orientado al mismo tiempo al mercado y al mundo.

4 comments on “Del entorno profesional al arte de trabajar y vivir

  • Te está quedando un ensayo precioso (en el doble sentido de la palabra). Por cierto que estoy empezando a estudiar los elementos comunes de esa «ceremoniosidad» que transmitía el ethos de la relación gremial y llegando a cosas sorprendentes… Qué ganas de ponernos al día!!

    • Gracias!! Sí, creo que puede ser un ensayo al final. Pero habrá que revisar mucho :).
      Ganas de leer tus conclusiones, y de veros!

  • Me encanta la reflexión, sin duda orientada a una búsqueda de los restos más útiles de nuestra profesión. Para mí, las comunidades de afectos son las realmente relevantes a la hora de impulsar las escapadas de las esferas próximas (Sloterdijk) hacia formas de comunidad más elaboradas y creativas. En ese sentido, los entornos profesionales no siempre coinciden plenamente -quizás nunca- con los afectivos. En el caso de los arquitectos, todos nos hemos sentido extraños ante esa manera de nombrar de manera unívoca esa diversidad tan enorme, pensándonos para cada uno de nosotros el auténtico término.

    • Y a mí me gusta mucho la idea de comunidad de afectos que, como ya sabes, incluiría asimétricamente a todo tipo de cosas 🙂 Y aquí es donde empieza lo que podría ser mi “proyecto de investigación”, el pensar que el entorno de trabajar y vivir quizá sí esté reorientándose hacia una vinculación determinada por los afectos. Quizá sea una teoría quizá una propuesta, o ambas. La cuestión es que me imagino que los mapas que delimitaban nuestro entorno de acción pueden estar reconfigurándose, no con otras fronteras, sino con lazos afectivos con los que nos vamos dando forma unos a otros, o con líneas de crecimiento como diría Ingold…

      Eso… pensando en voz alta… 😀 Gracias por pasarte y comentar!

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