childish-things-1024En cierto capítulo de Deadwood cuando el campamento ya tiene formado su “junta municipal informal”, Charlie Utter, al que le ha tocado ser Jefe de Bomberos realiza lo que ahora llamaríamos una “inspección técnica” de una de las tabernas. Utter explica al propietario que no puede tener la chimenea en ese estado porque puede provocar un incendio que se escamparía al resto de las casas y haría arder todo el poblado. Ahí tenemos una “protonorma”.

La serie es fantástica porque, en el más puro estilo del western, nos muestra los principios de la civilización. Y las normas y leyes son una parte importante de ella. Son un acuerdo que permite gestionar lo que afecta a varios y que, como explica Agamben en Opus Dei La Arqueología del Oficio, empezamos definiéndolas para acordar lo que puede ser pero terminan definiendo lo que debe ser.

Sin embargo, como se ve en el ejemplo de Deadwood, las normas no son leyes universales sino conocimiento experiencial y de buenas prácticas que van cristalizando y expandiéndose. Con ellas sabemos a qué atenernos. Si construimos nuestra casa, junto a otra cuya chimenea está construida siguiendo la norma, no corremos peligro de perder todo en un incendio. Disipan la incertidumbre.

(In)certidumbre

De hecho, el conjunto de leyes, normas y reglamentos forman un contexto de certidumbre para nuestras acciones que dependerá de las juridicciones a las que pertenezcamos: países, estados, municipios, espacios económicos, etc. Dentro de él, legisladores, policía, inspectores, administrativos, técnicos, operarios, usuarios, empresas, actuamos burocráticamente, cada uno con su rol definido. La palabra, desde sus inicios, adquirió una connotación peyorativa. Cambiando la certidumbre por: si construimos la chimenea según la norma no recibiremos sanciones y se nos permitirá construirla. Pero la burocracia es un tipo de gobierno que en sus orígenes fue una forma de superar otros tipos de gobierno tradicionales que llevaban al nepotismo. Además de perseguir la eficacia con la separación y definición clara de funciones también intentaba incentivar la meritocracia con reglas y normas racionales.

MientemecinemientemeWesternDeadwoodVolviendo a Deadwood, es muy ilustrativo ver cómo se formó esa “junta municipal informal” (Cap. 9 1ªTemporada) y, más adelante, concurren las elecciones. Aunque, en la serie, casi preferimos a estos villanos carismáticos que a la alternativa burocrática del estado que los anexionará.

John Robb habla de que el S.XX es el siglo de la burocracia, sea comunista, fascista o capitalista, todas las instituciones que conocemos gobiernan burocráticamente. El libro en el que está trabajando, cuestiona este sistema diciendo que actualmente “jugar según las reglas” ya no garantiza el éxito en tener una vida próspera y digna. Según él, la clave está en la toma de decisiones. La burocracia funciona por probabilidad y estadística, y de forma centralizada, como la URSS en su día. Pero la descentralización y multiplicidad de instituciones de las democracias capitalistas no es mejor. Bancos centrales, concentración de capital, acceso directo de unos cuantos al poder, etc. hacen que las decisiones se tomen también centralizadamente por distintas élites, llegando al crony capitalism o capitalismo de amigotes. Pero como explican tanto Juan Urrutia como Robb, eso no es algo coyuntural sino estructural al sistema burocrático.

Probabilidad frente a creatividad

En la estadística, el modelo que informa las decisiones es “gaussiano”. Importa la media. John Robb habla de que ahora, con los cambios tecnológicos y de intercambio de información el modelo es exponencial. Y pone como ejemplo cómo crece la capacidad tecnológica según la Ley de Moore, no sólo en los chips de ordenadores y sus prestaciones, sino también en su eficiencia energética e, incluso, en la energía solar.

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Para la burocracia es difícil mantener ese ritmo. Ni siquiera comprenderlo. Más cuando el cambio y la disrupción no proviene de lugares predecibles, pues depende en gran medida de la creatividad. Como ya vimos anteriormente. Las normas, que son prácticas y aparecen conforme avanza la tecnología y el conocimiento para fijar algo que se puede hacer, pronto quedan obsoletas. Con el desarrollo y expansión de la modernidad, sus instituciones y herramientas burocráticas, las normas y leyes se hacen cada vez más inamovibles. Muchas veces nos impiden hacer cosas nuevas y seguir avanzando, aprovechando toda la capacidad que hemos desarrollado. Y peor aún: proliferan a un ritmo vertiginoso poniendo en peligro lo que intentaban conseguir, la certidumbre y la justicia.

Esto que muchos juristas han llamado “la proliferación legislativa“, no es más que un signo de la incapacidad de los sistemas burocráticos para adaptarse al ritmo de cambio actual y a las formas de generar conocimiento hijas de las nuevas formas de intercambio de información. Francisco J. Laporta propone una nueva clasificación para todas estas leyes reactivas:

  1. Leyes medida: que dan respuesta a casos, problemas y situaciones individuales y le restan a la norma sus calidades tradicionales de abstracción y generalidad.
  2. Leyes coyuntura: que atienden un objetivo presente y urgente y son instrumentos para generar estados de hecho de naturaleza económica, como planes o programas para combatir la inflación o para fomentar el crecimiento del Producto Interno Bruto.
  3. Leyes vacías: que se emiten bajo el supuesto de que existen previamente otras normas o instituciones que no están ahí, y/o que se promulgan sin recursos económicos para cumplir sus fines.
  4. Leyes virtuales o leyes espectáculo: que sólo pretenden “proyectar un mensaje o abrir un debate… son leyes puramente retóricas que generan la sensación de que… las aspiraciones de la opinión pública son satisfechas…”.

Enredarse con la norma

Por ejemplo, para ver la proliferación legislativa que atañe a la construcción del entorno en España, podemos echar un ojo a la página del Ministerio de Fomento y perdernos entre declaraciones, normas, códigos, recomendaciones. Encontraremos algunas de las tipologías anteriores. Lo más dañino de ese contexto de (in)certidumbre legal es que genera una actitud de rechazo en el ciudadano: “mejor pedir perdón que pedir permiso” propone la cultura popular, “ya pagaremos la multa o a un abogado y que lo entretenga todo lo que pueda”.

Con esa actitud perdemos lo que en su origen son las normas: un acuerdo sobre cómo hacer para vivir juntos. Perdemos la discusión y el debate, la oportunidad de pensar cómo queremos ser y cómo podemos llegar a serlo.

Como en todos los artículos de esta serie, lo que buscamos son herramientas de reflexión práctica que, al mismo tiempo que nos permiten trabajar, nos hacen avanzar en nuestra heurística. Para lidiar con la norma, no se me ocurre mejor forma de buscar esas herramientas que aprender de algunas aproximaciones muy interesantes a cómo hacerlo en la construcción del entorno:

El resquicio legal y la receta creativa que hace comunidad

building_rightsDavid Knight y Finn Williams, por ejemplo, publicaron el libro Sub-Plan que estudia lo que ellos laman “urbanizaciones mínimas”, estudian el mundillo de las ampliaciones, estructuras temporales, espacios exteriores y los pequeños actos de construcción doméstica que pasan bajo el radar del planeamiento oficial de los municipios (BldgBlog).

El libro no sólo estudia todas esas extensiones sino que propone lo que Santiago Cirugeda ha llamado “Recetas Urbanas“. Propuestas creativas que, estando dentro de la legalidad, la pervierten para resolver necesidades no previstas por ella. Hacen lo que en literatura se llama signifyin’. En ambos casos, la resignificación va más allá de la anécdota y se convierte en una nueva forma de trabajar en la construcción del entorno. Con sus heurísticas particulares:

Knight junto con Cristina Monteiro han seguido evolucionando en su trabajo con la normativa de los municipios del Reino Unido. En un formato que comienza “académico” pero va tomando forma poco a poco de herramienta práctica colectiva: un repositorio popular, generado por los usuarios, de información sobre planeamiento en el Reino Unido. Dicen que quieren convertirse en referente de la divulgación de conocimiento experto sobre el tema. Veremos cómo evoluciona el trabajo, pero parece claro el giro hacia hacer operativas de forma colectiva esos primeros resquicios legales y recetas creativas.

Arquitecturas_colectivasEste trabajo tiene muchas cosas en común con el de Cirugeda. Por ejemplo, ambos usan exposiciones y universidades como excusa o financiación para avanzar en las herramientas y desarrollar nuevas propuestas. Sin embargo, el formato de cirugeda siempre ha sido más guerrillero. En lugar de tratar la normativa en abstracto y con casos anónimos, resuelve casos concretos y normalmente lo hace para colectivos. De forma que ha detonado la formación de una comunidad de práctica, Arquitecturas Colectivas, en la que sus recetas, y muchas más se aplican, se debaten y se rehacen según las circunstancias.

Dos formas de pasar a convertir el resquicio legal en una nueva forma de relacionarse colectivamente con la norma.

Del bricoleur al margen a la empresa p2p

El año pasado escribía sobre la forma de relacionarse con la regulación que propone Chris Anderson y utiliza en su empresa de drones 3DRobotics y en la comunidad DIYDrones:diy-drones

  • El open-source rompe las ventajas regulatorias. Como los permisos para vuelos de pruebas que si eres amateur no necesitas.
  • Los problemas de responsabilidad desaparecen. Si vas a comercializar productos para el usuario final necesitas una serie de certificaciones de las que estás exento si vendes a bricoleurs.

El open-source es como la carta “salir de la cárcel sin pagar” del Monopoly para las barreras de entrada que hasta ahora han frenado la innovación. Por eso, las grandes industrias militares aman la regulación. Cuantas más reglas, mejor, porque tienen un ejército de abogados

Tanto esta forma de relacionarse con las normas de la anterior supone conocerlas muy bien. La diferencia está en que aquí se intentan vender productos, hacer empresas, y en los casos anteriores se comienza trabajando en el limbo legal del arte o la investigación para terminar trabajando con administraciones de una forma u otra. En este caso se intenta evitar tener que hacerlo, y para ello también se busca un limbo y precisamente es la comunidad de bricoleurs apasionados de una actividad la que lo crea. Pues entre ellos sí pueden venderse partes, entre otras ventajas. Claro, el tipo de negocio y empresa es totalmente distinta a una convencional.

De la desobediencia a la colaboración

desobediencia_urbanisticaVolvemos al trabajo de Cirugeda para explorar otras formas de enredarse con la normativa.

En su receta para una vivienda ilegal en la azotea explica minuciosamente todo el proceso para que otras personas también puedan construir sus viviendas ilegales. A diferencia de los proyectos dobles ocultos que se realizan para poder pasar una inspección (la fachada de la vivienda TSM3 de Carlos Arroyo es un buen ejemplo), este proyecto es enteramente ilegal y así se explica. Sin embargo, como explica Cirugeda al final del texto, el objetivo de su construcción va más allá de la necesidad de vivienda de Pepe. Autodenunciarse es parte del proceso. En la denuncia se acompaña de una crítica al planeamiento actual en el Casco Antiguo en que se sitúa la vivienda y los efectos gentrificadores de un Plan Urban Europeo para el que también se propone la propia vivienda como alternativa:

El texto explicaba los motivos que habían llevado a tomar esta decisión y la paradoja que suponía que un ciudadano tuviera que recurrir a una construcción ilegal para poder seguir viviendo en su “entorno idóneo” (como dice la Constitución). También incluía una renuncia a la consolidación de la vivienda, puesto que había sido construida para cubrir una necesidad temporal, sin ánimo de crear una nueva propiedad privada. El texto quería evidenciar que el problema de la ciudad no es la construcción ilegal, sino las causas que conducen a adoptar este tipo de solución, y marcar la diferencia entre la necesidad y el ánimo de lucro. La denuncia y las fotos se enviaron a la Gerencia de Urbanismo para dejar constancia de la situación. Se remitió también una copia a la prensa local, que al publicarse generó un debate acerca del precio de la vivienda y de cómo las construcciones temporales en las azoteas podrían ayudar a resolver este problema.

Oregon-RegulationsLa desobediencia civil, cuando es verdaderamente crítica, nos obliga a conocer tan bien la norma que podemos cmenzar a modificarla.

Es también el caso de ReCode Oregon. Su fundadora estaba montando una granja comunitaria que demostrara las posibilidades de la sostenibilidad en Portland. Conforme empezaron a construir se dieron cuenta que determinadas prácticas eran ilegales. Como el reuso de aguas grises para fertilizar sus huertos. Entonces formaron ReCode para legalizar esas prácticas en lugar de simplemente buscar una variante para su terreno. Su primera campaña fue para legalizar el reuso de las aguas grises. Pero también hacen un trabajo estupendo de divulgación comprensiva de las normas. Una ojeada a sus gráficos nos da la idea de todo el entramado legal que se esconde tras el agua.

El lobby, ciudadanos y expertos influyendo en la norma

En ReCode Oregon también se dedican a hacer tournés por su Estado explicando lo relacionado con estos sistemas y haciendo hincapié en todo lo que se podría conseguir cambiando la normativa. De construir ilegalmente han pasado a ser un lobby o grupo de presión. Me gusta la palabra en inglés porque es una especie de doble metonimia que cambia el lugar donde se practica por lo que se produce y eso por la gente que lo hace. Aunque cabildear no se queda atrás… Hacer lobby es intentar influir en los políticos y legisladores más activamente que lo que permite el voto en las elecciones. Informarles a ellos y a la opinión pública con conocimiento experto que tenemos por la experiencia como ciudadano afectado o como profesional.

Lo que suele caracterizar al lobby frente a las anteriores es que tiene una relación estrecha tanto con la administración como con la industria. Por ello, es normal que la palabra a veces tenga un significado negativo por lo delicado del objetivo.

El problema está en la capacidad de interlocución. En el desarrollo de las burocracias, como hemos visto antes el acceso ha estado a veces restringido a los “amigotes”. Actualmente, con las tecnologías de información, la capacidad de interlocución se democratiza, si saben usarse de forma inteligente, claro. También hay cada vez más acceso a las malas prácticas de cabildeo. Sirvan wikileaks, Snowden u otros casos similares para mostrar cómo es mejor contar cómo tú estás haciendo lobby sanamente que que te pillen ejerciendo presión ilícita.

Quizá por ello, incluso en Europa, nos vamos familizarizando con los lobbys ciudadanos y profesionales. Por ejemplo, en la construcción están apareciendo últimamente muchos de ellos, como el GBCe, ASA, e incluso cada vez más los colegios profesionales, todos explican abiertamente sus actividades como lobby

Por ejemplo, el caso del estudio de Felipe Pich, presidente del GBCe, me parece paradigmático, ellos trabajan en estrecha relación con la industria, desarrollando productos, protocolos y sistemas nuevos más sostenible que, en muchas ocasiones, desafían lo que la normativa existente permite hacer. Es por eso que se hace necesario hacer lobby para modificarlas y no hay mejor manera de hacerlo que explicar tu práctica como parte de una preocupación colectiva.

slide3-divisidero-parkletEso es lo que hace el estudio de San Francisco Rebar, promotor original de los parklets. Lo que comenzó como una acción casi artística se ha internacionalizado y convertido en una institución en SF cuyos mecanismos utilizan desde los comerciantes, ávidos por espacio de terraza, hasta las empresas dedicadas a la urbanización y el transporte como forma de hacer más atractivos los vecindarios. La administración por su parte ha tomado esta práctica como una de las tipologías de ocupación de vía pública.

Todas las formas de relacionarse con la norma que hemos visto tienen algo de cabildeo. Lo que cambia es el cómo y el quién. La heurística que puede ir tomando forma, una semana más, con nuestras relaciones con la norma.

6 comments on “Normas, para qué os quiero

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