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Juan, Paquita y Agustín. Tres recorridos profesionales en la nueva economía

Hace unos meses John Robb publicaba un “cuento” sobre dos recién graduados y cómo evoluciona su vida a lo largo de 10 años. Dentro de su trabajo sobre la reinvención del sueño americano, este artículo me pareció especialmente ilustrativo para explicar cómo están cambiando nuestras expectativas laborales.

Los chicos en cuestión en sus 20 y pocos, podrían ser los equivalentes por estos lares de Juan y Paquita. Ambos empiezan juntos la universidad, y cuando terminan están sin trabajo. Cada uno toma un camino:

Juan

  • 1Año 1. Juan se centra en encontrar un buen trabajo. Mientras lo busca, vive con sus padres y no es muy feliz. Finalmente empieza unas prácticas pagadas.
  • Año 2. Se atasca con las prácticas viviendo a base de noodles sin muchas aventuras y termina en un trabajo de aprendiz en una empresa mediana después de insistir durante un año.
  • Año 4. Después de 2 años de trabajo, la empresa hace un ERE y echa a Juan por ser de los últimos en entrar. Juan se pasa los siguientes 6 meses (menos mal que tenía algo de paro) buscando otro buen trabajo, pues no se conformará con menos. Sin pasta, y debiendo el coche y a casi todos sus colegas, consigue un trabajo a tiempo completo como comercial. Como tampoco es muy bueno no gana más del mínimo.
  • Año 6. Entre trabajo de comercial y trabajo de camarero, y aún con deudas, consigue un trabajo en una pequeña empresa “de lo suyo”.
  • Año 9. Juan se pasa los siguientes 3 años trabajando ahí. Como la empresa también está siempre en el borde de la quiebra, gana poco y le pagan simpre con retraso. Además no gana mucho más que el sueldo mínimo que ganaba en los otros trabajos, pero el trabajo es mejor. Al tercer año, el dueño de la empresa la traspasa para sacarse algo para su jubilación y echan a casi todo el mundo.
  • Año 10. Juan deseaba realizar el sueño de la clase media que prospera gracias a la universidad, pero la realidad es que ya no hay puestos de trabajo en su sector. Su novia le plantó la última vez que le despidieron porque estaba tan deprimido que no se podía aguantar. Un año más de comercial no le ha levantado el ánimo.

Paquita

  • 5Año 1. Paquita no se estuvo quieta durante el último año de universidad. Se enganchó con un par de aplicaciones para móvil con las que sacaba unos euros extra para no pedir tanta pasta a sus padres. Cuando el trabajo que esperaba no se materializó, empezó a dedicar más tiempo a estos servicios y aumentar el dinero que ganaba con ellos.
  • Año 2. Aunque eran online, Paquita conoció a otras personas en su zona que hacían lo mismo. Se juntaron y alquilaron una casa juntos. Entre los tres, tenían muchos flujos de ingresos, incluyendo el alquiler de una habitación extra del piso. Paquita también consiguió algún trabajo más técnico con herramientas que aprendió a usar en internet, pero no era regular.
  • Año 4. Los tres amigos ganaban lo suficiente para cubrir el coste del piso, alquilándolo y montando pequeñas rutas guiadas para los huéspedes. Paquita se hizo bastante reconocida en estos trabajos. Tenía 10 flujos diferentes de ingresos que iban y venían, y en algunos hasta ganaba 20 euros por hora. Combinando esto con que la casa no les costaba dinero, empezaba a salir adelante.
  • Año 6. Paquita decide irse a vivir con su novio. Él tenía un trabajo convencional, lo que le había permitido comprar una casa (a Paquita no se la daban con trabajos así). Desafortunadamente, le despidieron 6 meses después de comprarla. Afortunadamente, ella entonces ganaba lo suficiente para pagar la hipoteca. Como él tampoco encontraba ya trabajo, Paquita le enseñó cómo arrancar los flujos de ingresos (al principio le costó pero se acostumbró en unos meses).
  • Año 7. Invierten mucho en la casa. Instalan sistemas para recoger agua y filtrarla, sistemas de producción de energía solar (suficiente como para venderla en el nuevo mercado local) y un jardín bien grande para plantar. Todas estas mejoras aumentan el precio de la propiedad en un 50% porque una casa como ésa es la que buscan los sesentones para tener menos gastos cuando sus hijos se van. La venden bien y compran otra más grande con una hipoteca baja.
  • Año 10. Otro salto y tienen una casa libre de hipotecas. Entre los dos tienen 30 flujos de ingreso diferentes, gracias a aplicaciones y otras cosas que hacen online y por el barrio, y otros ingresos por la propia producción de la casa: comida, energía y agua. Con todas estas vías de ingresos pueden vivir confortablemente, trabajando menos horas al día que en un trabajo convencional. el resto del tiempo se la pasan juntos haciendo cosas, viajando y pensando y construyendo nuevos flujos de ingresos de forma creativa. Son felices donde están, así que se casan y comen perdices.

Traducción libre mía adaptando algunas cosas a la idiosincrasia local.

Hablemos primero de Juan. Nadie quiere estar deprimido dentro de 10 años así que no tomaríamos ese camino… Pero también podemos pensar: “¡dentro de 10 años ya no habrá crisis! Soy precaria unos años y luego tengo mejor curriculum para los nuevos trabajos” Pues parece que no. El mismo John Robb está dedicando estos meses a escribir un libro que desmonte ese argumento. Los datos que maneja son de EEUU. Una economía que supuestamente está más recuperada que la europea después de la crisis de 2007, pero aún así es incapaz de crear los empleos que se destruyeron entonces. Lo que es peor, los estudios indican que, crisis a parte, no sólo no se crearán nuevos empleos sino que los existentes desaparecerán. Pues ciertos avances tecnológicos que ya se están desarrollando (como el análisis de ‘Big Data’, el abaratamiento de sensores, la conducción automática,…) van a sustituir a los “operarios burocráticos”, al “proletariado informacional” y a muchos más… Se puede extrapolar esa situación a Europa, ningún país está preparado.

computerized-jobs

La gráfica muestra que (cuando se produzca el siguiente escalón de avances tecnológicos) el 47% de los empleos actuales serán sustituidos por máquinas. En unos 10 o 20 años.

Así que ahí se queda Juan con su calvario… Vamos con Paquita.

No sé vosotros, pero yo cuando leí ese artículo me vi más como Paquita :) . El paradigma bajo el que vive en el cuento es la Economía Directa que:

  • Minimiza el papel de los intermediarios. Finanzas, comercio minorista, abogados, estado. Los aduaneros del viejo mundo.
  • Desmadeja cosas que solíamos dejar a la burocracia industrial del pasado. Desde la educación a la ciencia, pasando por la manufactura y…
  • Punto ciego. Es algo que el edificio entero de la vieja economía no puede ver, así que ni te molestes intentando explicárselo. Hay también cruce entre las dos economías pero más temprano que tarde, la «direct economy» eclipsará a la vieja…

Y es el paradigma que John Robb propone como alternativa:

evolution-of-american-dream.0011

Aunque ya vemos ejemplos, ejemplos y más ejemplos de cómo funcionarán las vías de ingreso de las que habla, y casi todos hemos experimentado alguna, no deja de tener un punto de ciencia ficción. Porque, siendo realistas, la economía burocrática aún nos pone muchas pegas para ser personas económicas fuera de sus cauces establecidos. Los ejemplos son abundantes.

Auqnue será posible en unos años, creo que lo que Paquita hace en el cuento no es suficiente. Lees la historia y la prefieres a la de Juan, pero aún falta algo ¿no os parece? Vamos a intentar descubrirlo.

La base de la economía directa ya no son las normas y leyes estatales, es la confianza. Y ésta sólo existe en comunidad. No basta con que seas bueno en algo. Ni con contárselo a la gente. Tienes que participar de un grupo en el que seas reconocido como bueno en eso. Tienes que haber dado esos servicios o productos. Las opiniones sobre ellos son importantes. Y ahí internet es el elemento diferencial que permite a cualquiera hacer público su talento y conectar con otros para vendérselo.

Sin embargo lo que Paquita usa no es internet son servicios de redes sociales, de conexión de oferta y demanda. Directas, sí. Pero también intermediadas. Igual que Juan dependía de las fluctuaciones del mercado de trabajo, Paquita depende de las herramientas que usa. No voy a volver a insistir ahora en que más le valdría a Paquita ser más dueña de esas redes y su tecnología y datos, sobre todo si su economía depende de ella… Porque es evidente que tendrá que adaptarse a sus fluctuaciones y cambios sin poder decidir sobre ellas. Pero dejemos eso por ahora…

La otra pata de la economía directa es el trabajo creativo. Creo que lo que Paquita hace es ingenioso pero no creativo, ni desarrolla su talento.

Pero, ¿qué es el trabajo creativo?

Natalia Fernández desde El correo de las Indias, nos daba una pista: tiene que ver con la innovación. Es lo que se hace por las mismas ganas de aprender, eso único que las personas desarrollamos cuando hacemos algo que nos atrae, que siempre queremos hacer un poco mejor. Eso en lo que ninguna máquina ni ninguna persona puede sustituirnos, simplemente porque no son nosotros haciéndolo, porque quizá ni si quiera se haría si no lo hacemos nosotros. Todo esto creo que puede agruparse en la nueva idea de oficio que empezaba a esbozar el otro día.

Es algo diferente para cada cual, para ilustrarlo voy a intentar componer otro cuento. La historia de Agustín, inspirada en hechos reales.

Agustín

  • 14Año 1. Agustín también asisitió a la misma universidad de ciudad media que Juan y Paquita. E igualmente se encontró sin trabajo “de lo suyo” cuando terminó la carrera. Después de mucho buscar encontró un trabajo en prácticas en una ciudad vecina algo mayor. No era lo que esperaba pero Agustín tenía otros hobbys en los que desarrollaba su ingenio y talento. Durante sus años de carrera, en las horas robadas al sueño, participaba en una comunidad de gente en internet que desarrollaban software libre. Gracias a ellos estaba aprendiendo a programar.
  • Año 2. Cansado del trabajo de becario. Agustín decide dar un giro radical a su vida y a través de unos contactos de la comunidad de software, consigue un trabajo de profesor en el otro lado del mundo. Da clases de español e informática para principiantes en una gran ciudad de China donde le gusta vivir por su diversidad. Este trabajo le permite seguir con su hobby, ahora desarrolla aplicaciones para ese software que comparte en su blog. Se convierte en una referencia porque sus aplicaciones resuelven creativamente problemas y debates que estaban discutiéndose en los foros.
  • Año 4. Gracias a su reputación como desarrollador, Agustín comienza a recibir pequeños encargos de otros compañeros que tienen negocios basados en este software. Poco a poco, va generando un flujo de ingresos alternativo. Consigue tener más tiempo y gracias a lo que le cuentan en los encargos va aprendiendo algo del tipo de negocios que sus colegas tienen. Cansado de estar tan lejos de casa y con cierta autonomía económica, Agustín vuelve al sur profundo.
  • Año 6. Alquila una habitación en la casa de unos amigos, que le dejan también una pequeña parte del jardín para que se reencuentre con su yo agricultor. Decide montar su propio negocio, algo modesto: un club de soporte para el software del que tanto sabe. Simplemente junta todo lo que había desarrollado hasta entonces y lo ofrece empaquetado con una buena atención al cliente. Como tiene una gran reputación en ese mundillo consigue suficientes clientes para tener una autonomía económica.
  • Año 7. Se muda a una casa de su tío porque le deja el alquiler barato. Unos colegas del foro le proponen escribir un libro sobre el desarrollo de aplicaciones para el software y es un gran éxito de ventas (en la comunidad, claro) y de descargas libres que, le traen nuevos clientes. En este tiempo sigue haciendo tutoriales basados en los problemas que se va enontrando. Echa de menos ciertas cosas de la gran ciudad pero en la comunidad trata con gente de todas partes y eventualmente le invitan a eventos sobre este software y viaja.
  • Año 9. Hace experimentos que cuestionan el rumbo de toda la comunidad que, gracias a eso, mejora un poco. En lo de su tío está experimentando mucho con el huerto para intentar tener una casa más productiva, pero al no ser suya, no puede plantar árboles ni hacer inversiones que le hagan ahorrar o producir energía y agua. Así que va buscando posibles casas para comprar pero su tipo de trabajo hace que las condiciones de hipoteca que le ofrecen sean poco ventajosas. Se propone ahorrar.
  • Año 10. Encuentra una casa perfecta. Es un buen precio pero no tiene para la entrada y no podrá comprarla. Decide hacer otro experimento: monta una campaña de crowdfunding. Ofrece sus servicios a cambio de lo que la gente le aporte, por cada 200 euros responderá a 50 preguntas en el foro. Por cada 300 escribirá un buen tutorial.  Lo publica en su blog y toda la comunidad de desarrolladores se hace eco. Muchos aportan sólo un euro o simplemente lo difunden. La mayoría no quieren nada a cambio, ya han aprendido tanto de lo que Agustín ha ofrecido que se sienten bien aportando. Además, de algún modo, todos quieren ser parte de esta nueva forma de hacer las cosas. Agustín, no sólo consigue la entrada de la hipoteca sino que la triplica. Comienza con sus planes de reforma y sigue trabajando en su negocio que evoluciona con nuevos retos.

La historia de Agustín muestra que es valorado por lo que sólo él podría haber hecho. Por su forma misma de hacer las cosas produce innovaciones en las que nadie había pensado. Además, el trabajo que hace comienza haciéndolo para disfrutar, para aprender y mejorar.

Por supuesto también habla de que esa comunidad es dueña de sus innovaciones, que son abiertas, y eso les permite a sus miembros desarrollar su propios negocios.

Pero no nos centremos en eso ahora. Si, como Juan, lo que buscamos es un buen trabajo, sea el que sea (e incluso en una empresa más convencional) ya no nos van a pedir unos títulos sino qué sabemos hacer, qué hemos hecho, qué podemos aportarles que no pueda hacer un ordenador o se pueda conseguir a precio muy bajo en otra parte.

Para que sea también un trabajo que nos llene, no basta con ser buenos en ello, como Paquita. Eso sólo nos serviría para aguantar la primera ola de automatizaciones y sobrevivir a las fluctuaciones de servicios, herramientas y mercados. Si realmente queremos vivir bien. Lo que aportemos tiene que mejorar lo que existe. Tiene que desarrollar nuestro potencial, pero también el potencial de los sectores en los que participamos. Eso significa ser innovador. Lo que nos hace ser valiosos.

Como Michel Bauwens explicaba:

¿Qué significa esto en la práctica? Tenemos que encontrar un bien común para producir en comunidad con nuestros pares, en la que podamos involucrarnos significativa y apasionadamente usando nuestras habilidades. A través de nuestra contribución a este procomún también nos ganamos nuestra posición social: capital social que se genera a través del reconocimiento, capital educacional que crece con el involucrarnos en el proyecto; capital relacional que emerge de nuestra integración en una comunidad con propósito.

Es a través de nuestras contribuciones, y ya no a través de nuestro rol social en el sistema capital-trabajo, que encontramos el significado de nuestras vidas. Pero el P2P es pluralista, podemos involucrar los distintos aspectos de nuestro ser en un solo proyecto si queremos, pero también nos podemos involucrar con una variedad de comunidades, cada una representando una parte distinta de nuestro ser.

12 Comentarios

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  1. Juanma says:

    Wow! que entrada más interesante Ester!! Tan interesante como escamante :S al final creo que todos estamos rodeados en la mayoría de Paquitas y Juanes, con diferentes variaciones pero en esencia tal como los “pinta” John Robb. Y a los Agustines, creo que la sociedad los ve un poco como lunáticos, hasta que alcanzan el éxito y todos queremos ser ellos, y pensamos… ¿Por qué no se me habrá a mí ocurrido esto antes? sin tener en cuenta que detrás de eso hay 9 años, y que nada surge de la nada ni por golpes de suerte :/

    Ayer precisamente estaba yo zapeando y vi un trozo de cuarto milenio y hablaban de robótica, de la ley de moore y de que en 2060 los ordenadores y robótica se habrían comido los trabajos de no sé cuantos miles de millones de personas… pero recalcaban la imposibilidad de darles inteligencia emocional, como tú comentas. Realmente asusta. La última vez que cogí un avión en barcelona o Madrid, no recuerdo donde fue, una azafata plana de metacrilato me dió la instrucciones para que me imprimiera mi propio pasaje y incluso ponerle la pegatina a la maleta y tirarla yo mismo por la rampa. A mí eso no me hizo pensar ¡Qué avance! sino “adiós a otra profesión” :S A lo mejor no es un trabajo creativo, o no se le puede buscar la creatividad, pero tampoco podemos aspirar a ofrecer absolutamente todos trabajo creativo, no?

    Yo creo que un fallo que nos convierte a la mayoría en paquitas y juanes, es la formación y educación. No se habla más que de avances, ley de moore, de emprender… y la formación es completamente ajena a esos avances, y se enseña igual ahora que hace 20-30 años. Se enseña castigando el P2P, no se enseña a buscar, o a compartir, o a sintetizar, sino que se amenaza a todo aquel que ose “copypastear” de internet o de los compañeros. Enseñan (la mayoría ;) ) para ser uno más, una pieza más que encaje, que lo de ser Bill Gates o Mark Zuckerberg ya está pillado :S

    Me ha gustado mucho tú reflexión, y combinado con lo que decía ayer Iker Jiménez, todo electrodoméstico que encuentre en casa con la opción de “programa inteligente” me lo cargo! que la cosa está muy mala! XD

    • Ester Gisbert Alemany says:

      Gracias Juanma!!
      La reacción que tenemos a que las máquinas hagan ciertos trabajos es bastante significativa. Hace unos años, nos hubiera encantado pensar que las máquinas hacían todo lo que no nos gusta hacer, no? A mí aún me gusta pensarlo, el mundo de jauja!… :D Me gusta porque veo que la posibilidad que se abre es de hacer los trabajos con ellas, quitándonos la parte que no nos guste a cada uno, en la que no podemos aportar nada nuevo ni mejorar los procesos, y aumentando nuestras capacidades hombre-máquina mutuamente.
      Tienes razón con lo de la formación. La escuela y la uni son burbujas y ese es su handicap ahora, aunque durante mucho tiempo las hizo (o no) espacios de libertad, ahora el no estar insertas en la realidad va en su contra creo yo.
      Abrazos!!

  2. Laura says:

    creo que acabas de prologar a la ruta emprendedora artesana. este post es la precuela de la saga.. jaja! molaría publicarlo en el blog de la ruta ;)

    • Ester Gisbert Alemany says:

      Claro! ya lo pensé, creo que es bastante didáctico y hace pensar, yo aún no sé con qué combinación de personajes me quedo :)

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  8. [...] Al mismo tiempo, un montón de intuiciones se iban comprobando y probando. En nuestro trabajo y el de otros amigos. Por ejemplo, la importancia de las redes de confianza, del alcance frente a la escala. También de la creatividad, el riesgo y las historias de vida. El cambio sustancial en cómo entendemos los mapas y territorios y nuestra vida. [...]

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