Lluvia para alquilar, normal en la Economía DirectaEl día 19 de Octubre fue un gran día. No es que hiciera 2215 años de la batalla de Zama, donde Escipión venció a Aníbal, ni 68 años de la muerte de Johnattan Swift, que también. Es porque John Robb acuñó el término Economía Directa en su nuevo blog.

¿No os enterásteis? Nosotros lo hicimos ayer por el post de David en el que podéis leer la evolución que le ha llevado hasta ese término y la importancia de un programa de futuro así de ilusionante y realista en este momento de crisis.

¿Por qué es tan importante para nosotros?

Personalmente, en aRRsa! y en el entorno neoveneciano, viene a encajar, como piezas de un rompecabezas, muchas líneas de pensamiento y acción. Al leerlo tuve esa gran sensación de “ei! ja hem arribat on anàvem” 😀 Veamos por qué.

Hace tiempo seguimos con mucha ilusión Resilient Communities por los pequeños empresarios que reseñaba y por la idea de una casa dinámica, todo lo contrario a las casas como cajas cerradas al entorno. De hecho, el nombre del Sistema Dinamo viene de un post suyo de hace tiempo que fue una revelación tan grande como la de este nuevo concepto. Esta claro que Robb sabe sintetizar.

Por otro lado, desde que empezamos a trabajar en medio de una crisis que dura ya más de 5 años, vimos, en nuestras propias carnes y siguiendo el gran trabajo de reflexión de los indianos, que las estructuras de las que dependía en última instancia el mercado de trabajo (bancos, instituciones, grandes empresas, tejido de pymes medias y dependientes,…) estaba acabado.

Además, aquello que tanto nos gusta, la construcción del entorno, es un sector totalmente desestructurado.  Ante ello, Alfonso y yo, reaccionamos de forma natural creando aRRsa! como herramienta de trabajo y pensamiento. Y como contaba ayer, nos enredamos con un montón de empresas y profesionales de distintos sectores, con los que hemos realizado proyectos impensables al principio, además de aprender un montón.

Todos esos proyectos tienen detrás tres cosas en común:

  • desintermediación y creación de redes de colaboración,
  • empoderamiento (con las TIC y grandes dosis de bricoleurismo)
  • y reunificación de las distintas facetas de las personas en una.

Esto último quiere decir que, por ejemplo, las artesanas de la Ruta ya no son o amas de casa o empresarias, sino ambas cosas a la vez. O los propietarios del Mas del Planet no sólo empresarios, sino constructores, activistas rurales o inversores según el momento del día. Incluso los lectores de mimbrea no son profesionales o consumidores, sino ambas cosas dependiendo de que sistema concreto estemos hablando. Nosotros mismos no somos empresarios, ni trabajadores por cuenta ajena, ni emprendedores, somos gente que hace distintas cosas por las que obtiene diversos ingresos.

Un nuevo marco para pensar nuestro futuro

En las reflexiones sobre esto proyectos, y sobre nuestra vida, venimos notando hace tiempo que necesitamos un cambio de marco conceptual para avanzar. Habíamos pensado en llamarlo economía informal, siguiendo la tradición de las redes domésticas,  nos fijábamos en otros más molones, usábamos el término p2p

La Economía Directa es la clave:

minimiza las estructuras formales usadas por la burocracia y mercados basadas en la toma de decisiones. (…)

  • Minimiza el papel de los intermediarios. Finanzas, comercio minorista, abogados, estado. Los aduaneros del viejo mundo.
  • Desmadeja cosas que solíamos dejar a la burocracia industrial del pasado. Desde la educación a la ciencia, pasando por la manufactura y…
  • Punto ciego. Es algo que el edificio entero de la vieja economía no puede ver, así que ni te molestes intentando explicárselo. Hay también cruce entre las dos economías pero más temprano que tarde, la «direct economy» eclipsará a la vieja (en término de valor para los que participen de ella y en tasa de innovación a la que dará lugar)

(traducción de David)

La propiedad como posibilidad

Robb, en su nuevo blog propone dos líneas de acción fundamentales: la casa y el trabajo. Convertir la casa en un activo productivo y el trabajo en una serie de herramientas al servicio de la persona económica.

Aún hereda algo de Resilient Communities, en el sentido de que ambas, la casa y la persona económica, se piensan a parte y luego convergen en la Economía Directa. Pero ambos giros son el mismo. Igual que para generar esos negocios personales nos enredamos en servicios en internet, con otras personas, con materiales para hacer productos, también nos enredamos con las piezas, los elementos y sistemas que forman nuestro entorno, nuestra casa, y los moldeamos, haciendo que sean tan productivos como queremos que sean nuestras relaciones.

Entonces, ¿por qué separa la casa?

Porque Robb quiere refundar el sueño americano. Y, como él mismo explica tan bien, el sueño americano se hizo posible gracias a la propiedad. No por el sentimiento de pertenencia, por la pura posibilidad económica. Cuando en Europa todo era de unos pocos señores feudales, en América cualquiera podía ser propietario de un trozo de tierra, cosntruir una casa, cultivar, almacenar, vender, comprar, ahorrar… en definitiva, la propiedad permitió prosperar, ser más libres.

El coche, que está entre la casa y la persona, es un buen ejemplo, cada vez más la gente opta o por no tenerlo y usar el de otros por un módico precio o, si necesita tenerlo, por rentabilizarlo como prestador de servicio de transporte a otros. La red y, con ella, la posibilidad de rentabilizar más una inversión hacen que, paradójica pero naturalmente, la industria del automóvil esté de capa caída.

Con la casa empieza a pasar lo mismo, si tengo una casa grande con habitaciones vacías, la rentabilizo alquilándola, o creando un espacio de coworking. Si tengo una cocina prepararé comidas. Si compré una taladradora y ya no la uso tanto, también puedo alquilarla. Si tengo un tejado bien orientado lo rentabilizaré con placas solares y, si no, con recogida de agua, para usarla o para venderla, ¿por qué no?

El resumen es que todo en lo que inviertas es una posibilidad de ingresos, sea una habilidad, un conocimiento, una herramienta o una casa. Las posibilidades son infinitas.

Flujos de ingresos, no trabajos

Robb ya había comentado que en la actualidad es común, y lo será cada vez más, tener siete trabajos a la vez. Esto normalmente significará tener siete flujos o vías de ingresos a la vez, no trabajar para siete empresas distintas, o sí. Depende de cómo nos organicemos… Él sugiere que vendrán por estos caminos que estarán en distintos sectores (cuanto más diversificados estemos menos frágiles seremos a las crisis), realizados remotamente o automatizados:

  • plataformas online que nos conectan continuamente con oportunidades de trabajo por horas (desde conducción no especializadahasta trabajar de abogado)
  • ventas de compañías online de las que somos propietarios o socios
  • ingresos y apoyo de los productos y servicios que nuestra casa produce (por ejemplo, energía que producimos, usamos y vendemos)

Yo creo que ésto último es extensivo a cualquier cosa que poseamos, muebles, herramientas, espacios on line… Al final, la casa y sus sistemas son como una compañía más en la que somos propietarios o socios.

La persona económica en el centro

 

La persona Económica en el centro

El espacio natural de esta economía serán los blogs y las casas. Las únidades mínimas que puedo poseer y en las que puedo invertir y almacenar mi conocimiento y mis propiedades.

Pero esto no es una oda al individualismo, sino a la autonomía, a la pequeña escala y a las unidades mínimas de propiedad. Si la casa es propiedad de dos, o de cuatro, ésos forman una unidad económica básica. Si el conocimiento o la maestría se desarrolla en el hacer de una compañía comunitaria de tres personas, su blog será su lugar natural de almacenamiento, su escaparate y medio de distribución.

Como ya dijimos una vez, en esta economía la persona es la que está en el centro, las compañías, empresas y las redes de colaboración o intermediación, son el apoyo. Podrá formar parte de tantas como su capacidad de lidiar con la complejidad le permita. A través de ellas, la persona puede realizar su autonomía. Por eso, poner el foco en la persona es una apuesta por la libertad de crecer.

Quizá alguien se esté echando las manos a la cabeza porque hable tanto de la persona económica, lo que quiero dejar claro es que sin posibilidad económica no hay autonomía. La persona es cultura, amor, habilidades, historias,… todo lo que queramos, pero si no puede intercambiar libremente todo eso que es, que tiene, no puede ser autónoma.

No es objeto de este post meternos en las trabas y barreras legales que cada estado impone para ser económicamente activos, pero desde ya digo que será uno de los caballos de batalla de esta economía, cómo salvarlas, esquivarlas o cambiarlas será determinante.

La red es el intermediario, la confianza es la garantía

Pero el “individual”, la persona, la unidad económica, sólo pueden rentabilizar sus propiedades en red. Así que el otro gran caballo de batalla será la desintermediación.

Cuando ya no dependo del estado ni de las grandes compañías a gran escala para trabajar, mis posibilidades dependen de las redes en las que yo o mi compañía estemos inmersos. Y el valor de las redes lo da la confianza que pueda forjarse entre los que participan en ellas. Lo bueno es que ya sabemos algo de cómo funciona esa confianza, de tú a tú.

Se ha hablado mucho de confianza como garantía en la “economía del compartir” y en el “consumo colaborativo“. Pero curiosamente, éstos enfoques suelen poner de ejemplo y usar herramientas centralizadas en las que dependemos de esas compañías que están muy alejadas de nuestra realidad, normalmente startups con capital riesgo y gran escala. Cuando hablan de cómo declarar ingresos, no tienen respuestas más allá de que los ingresos obtenidos en esos servicios sean un “complemento al sueldo principal”. No digo que la respuesta sea fácil, sólo que no están poniendo el foco en el agente ni la escala correcta. Depender sólo de esas redes nos hace frágiles.

Tampoco se trata del nuevo localismo p2p, que nos hace perder el alcance que nos daba internet. David nos contaba ayer que community, en inglés, tiene un matiz que significa vecindario, así se entiende porqué Resilient Communities no acababa de cuajar. La cercanía física es sólo un factor más en la ecuación.

La Economía Directa, en cambio, crecerá conforme aparezcan más herramientas distribuidas para crear redes. Y el cambio real se dará cuando seamos capaces de crear y mantener nuestras propias redes y darles sentido. Haciéndolas productivas y cuidando su integridad y su sentido. En algunas seremos simples usuarios y en otras promotores.

¿Qué toca ahora?

Ante este nuevo panorama se nos abren un millón de posibilidades y, ante tanta posibilidad, una reacción puede ser la parálisis, así somos las personas, o el dejarse llevar e ir surfeando por los flujos de ingresos que vayan apareciendo. Error.

Lo que toca es tomar decisiones.

Apostar por los trabajos que nos hacen felices mientras los hacemos, buscar las redes donde obtener ingresos por ellos, o crearlas, juntarnos para trabajar con la gente que queremos tener cerca. Y todo ello, buscando el sentido: la promesa de futuro que Robb propone con la Economía Directa, es el marco y una inspiración para el tipo de promesas que debemos poder crear y mantener para nuestro objetivos concretos.

Promesas que irán cambiando con nuestra vida. Una vida de la que yo quiero hacer una obra de arte 😀

la imagen -Lluvia para alquilar- de Great Beyond en flickr

31 comments on “Es la Economía Directa

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