Charla Sede Villena, Nuevos modelos de Desarrollo, del trabajar para al trabajar con Así se llama la charla taller que Sonia, Alfonso y yo (y Laura que no pudo asisitir) impartimos el sábado 19 de Octubre en la Sede universitaria de Villena. Por el formato tranquilo y de poco aforo la mañana se convirtió en una valiosísima jornada de reflexión sobre nuestros tres últimos años de trabajo.

El mensaje general fue el del título. Existe un nuevo modelo de desarrollo económico y personal que se basa en trabajar con otros: personas, instituciones, recursos,… Gracias a los proyectos y reflexiones de esos años podemos explicar sus claves, mostrar resultados y, lo más importante, cómo hacemos para seguir en la búsqueda de la excelencia.

La sensación general es que empezamos a tener respuestas, incluso para las preguntas peliagudas.

Historia de lo nuestro

Empezamos con un poco de nuestra historia. Resumiendo cómo, cada uno por su lado, habíamos decidido trabajar por cuenta propia, para trabajar en lo que nos gusta sin pasar por donde no nos gusta. A nadie le gusta estar solo, y menos para hacer algo de lo que no tiene mucha idea, así que todos, naturalmente habíamos ido formando una red de trabajo a la que, al principio, básicamente le pedíamos ayuda o forzábamos la colaboración con ellos para ir aprendiendo. En nuestro caso, en aRRsa! ahí han estado Jesús, Miguel, Jose y Nuria de COR, Pencho de Adhoc, Francisco de Pastor Márquez, y muchos otros que estaré quedando fatal por no nombrar…

Es bonito pensar que en aquella época y partiendo de que el objetivo era “trabajar por cuenta propia” no podíamos conformarnos con sólo aprender de ellos. Queríamos también aportarles nosotros, hacernos atractivos a nuestros compañeros. Quizá sea porque somos muy orgullosos o que nos pudo la soberbia que da la ignorancia del que empieza, quizá es que somos muy competitivos o que si no íbamos a trabajar para ellos sino a colaborar queríamos hacer bien presente que éramos necesarios y capaces, que teníamos algo que aportar. Sea lo que sea fue muy bueno.

Es una de las claves de este modelo de “trabajar con”, y lo tenemos que “agradecer” a la crisis. En condiciones de crecimiento sostenido hubiéramos trabajado para ellos y hubiéramos ido aprendiendo poco a poco en un modelo más cercano al de los aprendices.

A ver, no todo es bueno. Pero gracias a esa voluntad de dar y no sólo recibir, de sentirnos iguales, de decir la nuestra,… gracias a ello, nos juntamos también con gente que estaba más cerca de nuestra situación. Ese es el origen de eGruyere, donde tanto hemos aprendido y reflexionado. Allí nos juntamos distintas personas que estábamos empezando nuestras carreras por cuenta propia, que teníamos más preguntas que respuestas y, sobre todo, que queríamos hacer de nuestra diferencia respecto a las profesiones y formas establecidas el valor principal de nuestro trabajo.

Jose, Laura, Jorge, Alba, Raquel, Alfonso, Puche, yo…  Nos fuimos conociendo y formando una red de colaboración, de apoyo mutuo.  Otros se unieron por el camino, Sonia, María, Mario, Sergi,…y muchos otros que pasaron por allí menos tiempo o que no tenían blog. En eGruyere nos enseñamos unos a otros cosas tan dispares como hacer una factura, cómo había que darse de alta, montar un blog y cambiarle el css, instalar programas, formas de hablarle a clientes, nichos de trabajo. Cosas muy útiles que te salvan de más de un disgusto.

Pero eso no era lo más importante. Lo mejor es que se creó un contexto donde era posible la ilusión en el futuro, soñar con hacer las cosas distintas y a tu manera, donde establecer horizontes que te hicieran crecer. Y lo más acertado es que estamos dispuestos a reflexionar sobre todo este proceso mientras ocurre. Por ello, de eGruyere salió el masterdiwo, por el que sacamos a la luz nuestras investigaciones y aspiraciones profesionales y los acercamos más a nuestro trabajo de hoy.

También reflexionamos mucho sobre las estructuras que estábamos construyendo y que nos posibilitaban trabajar así. Con el tiempo, esas semillas han crecido y evolucionado, hemos seguido trabajando y reflexionando y que lo que era “otra forma de trabajar” se haya ido convirtiendo en un modelo de desarrollo económico que aplicamos internamente y en los proyectos que promovemos.

Trabajar con, un nuevo modelo de desarrollo

En la charla hicimos un resumen de lo que, por ahora, nos parece que define ese modelo. Se agradecen comentarios, añadidos y sugerencias 🙂

  • Burbujas de confianza para trabajar conConfianza: es la base del modelo y se construye de tú a tú. No puede sustituirse por estructuras más o menos burocráticas, es decir, no podemos establecer una frontera y decir “aquí dentro hay confianza porque así lo decidimos”. No podemos hacer como que entre Jose y yo, haya la misma relación que entre Sonia y Alfonso. Cada uno debe ganarse al otro. Por ello, el mapa de la red es cambiante con el tiempo, igual que las personas y sus relaciones.
    Algo que aprendimos pronto en eGruyere es que debía tener la mínima estructura para que nos aportara más a cada uno de lo que nosotros aportábamos a su mantenimiento. En las empresas de cada uno esto se traduce en ir haciendo y construyendo a la vez las estructuras necesarias para lo que hacemos, sean cooperativas, asociaciones, empresas. Es como esa escena en la que el tren avanza pero la vía se acaba y el chico y el perro que van sobre el tren se afanan en colocar nuevas traviesas antes de que pase el tren por encima.
    Que no estemos trabajando analógicamente juntos, codo con codo, no significa que no pueda darse esa confianza. Los blogs y lectores de rss, los comentarios y las listas de mails y los proyectos concretos hacen que aparezcan esas burbujas temporales de cnfianza entre varios, algunas se estabilizarán, otras pasarán.

 

  • Networked city de Adam Greenfield, basada en Naked City situacionistaHipercontexto: en este modelo de desarrollo no se delimita un área geográfica en la que trabajar, hablamos de ideas, proyectos, problemas, soluciones… y vemos dónde es más propicio realizarlos. Dónde habrán clientes receptivos u otros socios en los que apoyarnos.
    La cercanía no la da la situación geográfica sino la confianza anterior. El contexto ya no es un país, ni una región sino un contexto cultural que definen las personas que están en tu red de trabajo y colaboración. Por eso hablamos muy poco de “es que aquí no se puede”.
    Y esto sirve no sólo para el contexto inmaterial, también el entorno físico es así, los “fragmentos” de ciudades, pueblos, infraestructuras que cada uno experimenta en su día a día, como si se tratara de una psicogeografía situacionista. Ésos son nuestro entorno común en la medida en que los compartimos con la red y forman parte de nuestro hacer.

 

  • Topologías de Red, ilustración de Carla BossermanRed distribuida: colaboradores, mentores, compañeros, instituciones, socios, clientes, proveedores, no forman una cadena logística sino una red distribuida que nos permite tener más alcance con menos escala. Como ya hemos hablado antes, en la red distribuida todos los nodos se conectan potencialmente entre ellos. Si no podemos llegar a un cliente por un lado, lo haremos por otro, a través de otro nodo.
    Sabemos que una red distribuida perfecta no existe, siempre habrá nodos que ganen centralidad, o la mantengan de modelos anteriores. Es el caso de algunas instituciones, como las de la administración, pero en este modelo de desarrollo también “trabajamos con” ellos, no para ellos. El secreto está en saber que ya nos son los únicos nodos a través de los que se puede llegar a donde queremos.

 

  • Figura de Ingold para las visiones del entornoEn concreto, no universal: ésto es el resultado de trabajar en un hipercontexto y en una red distribuida. Digamos que es hora de que aceptemos la posmodernidad y enterremos los universales. Lo que es bueno para un nodo puede no serlo para otro y cuando nos decidimos a trabajar en cierta dirección, comienza un juego de alizanzas. Ya no puede decirse más “dentro de esta frontera lo bueno es esto”, sean huertos urbanos, defensa de los desprotegidos o “empoderamiento”. Ya no pueden verse las cosas desde fuera, sino desde dentro del entorno. Hay que explicitar qué, cómo y por qué, aliarse con los que persigan esos mismos objetivos y tener bien controlados a los posibles oponentes.
    Ni siquiera en asuntos tan dados al universalismo como el medio ambiente. Los recursos naturales, animales, plantas son colegas con los que trabajar tanto como tu compañero de oficina o enemigos a los que ganar “territorio” tanto como cualquier otro que se interponga en tus intereses.

 

  • Explicitando los contextos: hace poco John Robb hablaba de que el interés nacional ya no es una buena excusa para las decisiones políticas, se decantaba porque las decisiones se basaran en la moralidad. Lo que debemos aceptar es que la moralidad puede no ser la misma para todos. Así que para movernos en un mundo complejo tenemos que explicitar los contextos con los que definimos nuestra buena conducta y actuar con integridad según ellos. Y sí señores, como decía Foucalt, lo normal es que cambien con el tiempo según vayamos creciendo y aprendiendo.

En el próximo episodio… ¿de qué y cómo se vive según este modelo? 🙂

18 comments on “Del “trabajar para” al “trabajar con” – Historia y Bases

  • Una nota a título personal, me llama la atención mucho la voluntad de «no ser aprendices de nadie». Yo pasé muchos años para encontrar y elegir mis maestros -a los que siempre estaré agradecido- y sinceramente, si ahora puedo aportar es porque supe ser aprendiz -y ojalá bueno. Si lo hubiera esquivado, si no hubiera hecho mi aprendizaje con Quico y con Juan, trabajando *en* sus proyectos *con* ellos, *bajo* su guía, *para* clientes, no hubiera aprendido ni la mitad en el doble de tiempo…

    • No es eso, no. Es que esos posibles maestros no tenían sus estructuras preparadas para recibir y tratar con aprendices, por eso digo que forzábamos la colaboración, por la voluntad de aprender de ellos, todo lo contrario a esquivar. De hecho, yo me considero una eterna aprendiz :).
      Al menos, eso es lo que nos pasó a nosotros en varias ocasiones, imagino que habrá mil casos. No es falta de compromiso, ni que ellos no quisieran o no tuvieran nada que ofrecer, es que no estaban a esa en ese momento, sacar a flote su propio barco ya era bastante… Por ejemplo, los estudios se convierten en espacios de coworking porque hay que rentabilizar el espacio y no queda para tenerlo improductivo o el estudio está en plena mutación y ya no se sienten tan maestros. También había, que ya no estoy tanto en eso, “overbooking de aprendices” para los que directamente no cerraron el chiringuito. Faltaba futuro y es lo que necesita un contexto de aprendizaje
      Por eso fue natural que nos juntáramos gente con menos recorrido pero con muchas ganas de aprender, y que intentáramos tener más que ofrecer a esos maestros por nosotros mismos (que ya sé que es algo pretencioso, pero ese es el caso) así no nos sentíamos tan “estorbo” (aunque nunca nos han hecho sentir así, pero si ves el barco hundirse a veces no quieres molestar con preguntas de aprendiz). Historias de la descomposición a las que creo que hemos dado la vuelta dignamente 🙂

      • Sí. Es que es importantísimo reconstruir esos «linajes intelectuales» porque aunque sus marcos de comprensión mutan (para eso están), la forma de crearlos, el afine de las preguntas, las actitudes al encararlos, la apreciación de los detalles… cuentan y mucho. Por eso durante un largo tiempo estuvimos estudiando la lógica gremial (de la que por cierto surgió la universidad europea también).

  • En cualquier caso supongo que en descomposición casi nadie quiere asumir el compromiso que requiere el aprendizaje… aunque todos exijan a los viejos maestros el compromiso de la maestría.

    • Sí, supongo que habrá bastante gente así. Nosotros, sin ser maestros, hemos tenido algún caso en que la persona que empezaba nos exigía más a nosotros del compromiso que ella ponía, supongo que hay epidemia de falta de confianza en que realmente vayas a aprender algo útil. Quizá la sensación de apremio, de necesitar tener resultados inmediatos que da la crisis no ayude nada

      • En vuestro caso es al revés supongo, se os espera o pide maestría de vosotros, cuando seguramente sea demasiado pronto en la historia de aRRsa para poder soportar sus costes sin que os frenen vuestro propio desarrollo.

    • Grcias Juan, siento haberte avisado tan tarde 🙁 La próxima no fallamos!
      Y de maestros… fíjate eso comentaba con David, nosotros sólo podemos aprender aún 🙂

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