Marco_Polo_travelingEstas semanas nos llegan noticias de muchos amigos y compañeros que se van. Barcelona, Brasil, Alemania, Bristol, varios países árabes, Francia,… todos parecen mejores lugares para desarrollar una carrera profesional y llevar una vida interesante.

Al irse ellos, nos convierten en los que se quedan.

Sinceramente nunca me imaginé en esa categoría y me pregunto si esto será, como en la canción, no tener valor para marcharse… quedarse y aguantar…

La respuesta pasa por cambiar el foco de la pregunta. No importa tanto el dónde como el qué y el cómo.

Ahora mismo, desarrollar una carrera profesional en el sureste ibérico es ciertamente difícil. En todas las áreas pero la que más concemos es la de la arquitectura. Todo el tejido productivo: estudios, empresas constructoras, escuelas, administraciones,… está desmoronándose. Así que no hay apenas oportunidad para los que empiezan de aprender y crecer en ese tejido. Por eso nos vamos.

Sí, nosotros también. No nos vamos a otros lugares donde exista ese tejido, pero cambiamos de plano y empezamos a reconstruirlo por nosotros mismos. Eso es aRRsa!

Ante la descomposición de las “instituciones” propias de la disciplina decidimos ir construyendo las nuestras propias e incluso hacernos una disciplina a medida.

Lo feo, que a veces puede llegar a ser muy feo, es que lo hacemos sin experiencia, sin colchón ninguno (económico tampoco, pero la peor falta son las tablas en cosas como la negociación o la contabilidad). Y a partir de los pedazos que quedan del tejido anterior. Entre ellos, la desconfianza generalizada. No sólo hay que hacer el trabajo, hay que recrear las estructuras en las que se hace y mantener la ilusión de que se hace dentro de un marco que tiene sentido, y a veces no hay horas…

Lo bonito es que lo construimos a nuestra medida, recuperando los pedazos que nos parecen maravillosos, lejos de lo que no nos gustaba de ese tejido, sin importarnos las fronteras disciplinares que formaban el status quo anterior, generando, poco a poco, una red profesional con la que daría gusto hacer una gran fiesta… Por ahora no parece muy exótico. Pero sí lo es. Un exotismo distinto al de trabajar en la construcción de las infraestructuras para las olimpiadas de Brasil, ¡claro!. Que más viene del propio reto interno que del contexto.

Prefirimos empezar aquí, en el sureste ibérico, donde conocemos el terreno, a marcharnos y aguantar desde abajo otros tejidos productivos que, por lo que ya hemos visto en nuestras anteriores incursiones, repiten en mayor o menor medida los males del que había aquí: monopolios, reparto de rentas, burbujas y burocratización. Ésa es la oportunidad que se nos ha presentado y, por ahora, estamos “aprovechando”.

Mientras tanto, estamos atentos y en conversación con otros pequeños espacios donde nuestro mundo tenga cabida. La idea: hacernos un poco fuertes, desarrollar nuestras metodologías y salir por ahí a comerciar con ellas.

Porque yo estudié arquitectura porque me gustaba viajar (ya contaré esa historia…) y cada vez que alguien dice que se marcha, flojeo y me pregunto qué hago aquí. Supongo que este post es para recordarme que sólo debería flojear cuando alguien diga que se marcha con su propio mundo a otro paisaje.

25 comments on “¿Quedarse y aguantar?

  • Me parece que la clave no está en quedarse o irse, las cosas interesantes se hacen en donde se den o se puedan fabricar las condiciones materiales en cada momento.
    La cuestión es, dónde se ponen las miras, cuál es el horizonte
    Entonces la pregunta ya no es qué es aRRsa! sino hacia donde de proyecta.
    Marchar o viajar no es lo mismo que pensarse transnacionalmente. aRRsa renueva día a día sus posibilidades sobre el qué hacer, lo hace con sus vecinos supongo que porque es de donde surgieron las ideas y donde hoy encuentra sus posibilidades. Pero aRRsa nace para trabajar con sus vecinos? se piensa con los mismos vecinos a lo largo de su vida? Cree que lo que hace puede ser llevado a otras latitudes?

    • ¡Eso es! Y de eso va el post, de cambiar una conversación ya manida: “ah! te quedas?” a otra más alegre: “qué estamos haciendo, cómo y con quién”.

      Realmente creo que esas preguntas sobre el quién son la clave para pensar el horizonte de aRRsa, así que seguiremos sobre ellas 🙂

  • Ester, perdóname pero me parece que lo planteas en unos términos que no son los que os permitirán entenderos mejor ni siquiera entender los viajes. Como sabes nosotros hemos cambiado varias veces de ciudad, compaginado varias, etc. Ahora mismo me pillas haciendo maletas cuando casi ni acabo de deshacer las que traía…

    Pero nunca se nos planteó como una alternativa entre lugares, menos entre paisajes. De hecho siempre criticamos la dinámica de grandes eventos porque reducía «el país, esto es las conversaciones que estaban teniendo lugar en el espacio del evento, a paisaje, a fondo para una representación».

    No, no hay elección entre quedarse o irse ni cambiar de ciudad es marchar con tu propio mundo a otro paisaje. Uno elige, y elige cada día, en que contexto, con qué entorno, en qué conversaciones puede aportar y cuales pueden enriquecerle y darle oportunidades para el hacer que desea llevar a cabo.

    La alternativa no es «irse a Brasil», sería más bien seguir haciendo lo que uno hace en el lugar que lo hace o trabajar y aprender nuevas cosas en Brasil con otros. Esos otros concretos, que son lo que significaría «Brasil» en términos reales para vosotros/nosotros, no son paisaje, son pares, clientes, proveedores, entorno… son sujetos en nuestra vida tanto como las personas que nos rodean donde estábamos establecidos.

    Osea la pregunta no es tanto marchar o no, sino qué quiere uno hacer y dado eso, con quién puede hacerlo… lo que a su vez te dará uno o varios pares de dóndes y cómos. Para cuando llega el dónde ya es parte de la solución, no de la pregunta. No crees?

    • Jije, David, perdóname, pero realmente lo he explicado fatal o creo que tampoco has entendido el planteamiento.
      “La respuesta pasa por cambiar el foco de la pregunta. No importa tanto el dónde como el qué y el cómo.” Quizá habría que añadir el “quién”
      Supongo que lo que te ha escamado es lo de irse con “su propio mundo a otro pasiaje”, y será porque paisaje es una palabra que se ha convertido, como dices, en algo así como un fondo, a mí me gusta usarla con la idea de “paisanaje”, o sea, irse a encontrar otra gente con la que ser paisanos de mundos. 🙂
      Al final: “hacernos un poco fuertes, desarrollar nuestras metodologías y salir por ahí a comerciar con ellas.” Es decir, a conversar e intercambiar alrededor de ellas, no?.
      En el fondo está que aunque hablando de conversaciones, como haces tú, se entiende muy bien, me gustaría también meter lo físico en la ecuación, de ahí el paisaje (evitando país, por cierto). Y de ahí que haga tanta falta que me ponga a traducir los textos de Ingold que, aunque son dispersos a veces, hablan precisamente de esta controversia 🙂

      • «Al final: “hacernos un poco fuertes, desarrollar nuestras metodologías y salir por ahí a comerciar con ellas.” Es decir, a conversar e intercambiar alrededor de ellas, no?.»

        Eso es tal cual en mundos que no son red distribuida (el comercio marítimo del XIX por ejemplo), donde cada cual «es» de aquí o de allá y las comunidades también.

        Pero cuando una comunidad es transnacional no desarrolla sus metodologías en un lugar, sino en una conversación y en una práctica que por naturaleza está también distribuida. ¿Dónde toca hacer la práctica cada vez? Donde se aprenda más y más posibilidades de hacer con pares haya.

        Y eso, para nosotros al menos, no se circunscribe a una región física o un continente. Está abierto y de hecho nos esforzamos por abrirlo cada día, abriendo redes que nos permiten soñar con hacer y aprender en lugares en los que nunca estuvimos siquiera.

        No sé si es lo que querías decir y no lo entiendo, perdón. Y en todo caso si pensáramos distinto es también lo más normal del mundo por cierto.

        • Claro que sería muy normal 🙂

          Entiendo la diferencia que planteas. En una comunidad transnacional la gente ya está de por sí en muchos lugares, no hay un “origen” desde el que “salir”.
          Y así es, de hecho como trabajamos en aRRsa! cuando los proyectos parten de nuestra reflexión y conversación interna o con gente cercana como con Reding y Sonia para la Ruta, por ejemplo, o con COR con mimbrea o, incluso, con vosotros. No es “en tu casa o en la mía” sino todos juntos a ver dónde y con quién podemos hacer qué, partiendo claro de los recursos y contactos que podremos movilizar.

          Pero también hacemos cosas que nos vienen por el entorno y nos establecemos en un lugar en nuestro día a día, o varios en nuestro caso. Pero pocos lugares porque aún no somos ubicuos y relativamente cerquita porque coincidió así. Y eso sí tiene una región física que te afecta, que se puede abrir, sí, pero si ya es difícil encontrar interlocutores cuando estás cerca y puedes verte, más aún lo será de lejos. Será un tema de escala o de tiempo… En cualquier caso, y eso lo hemos hablado a veces, si te estableces en cierto lugar, tiene que ser una decisión “rentable” y un entorno menos descompuesto, en principio, lo será más. Por eso, que el tejido productivo se desmorone es lo que hace que la gente y las empresas se marchen, y se hace una espiral…

          Respecto a la separación entre conversación y lugar. No sé si es buena porque parece que lleva a separar práctica y conversación, me resisto a pensar que cada una esté por un lado, separar la conversación del lugar sería como separar cuerpo y mente y eso me escama, creo que no es real tampoco para vosotros, seguiré pensándolo…

          Pero realmente el post era más simple que todo eso, sólo para no olvidar que no estamos “quedándonos” sino construyendo nuestro propio mundo empezando por lo que tenemos. Algo bastante difícil de explicar pero fácil de sentir y, según te pille, de olvidar 😉

  • Por si tal:

    lo que contrapongo es marcharse y aguantar, es decir, irse a otro país a trabajar en estructuras establecidas no mucho mejores que las que hace unos años llevaron a la burbuja en nuestro entorno inmediato (Traduzco a lo bestia: trabajar en un estudio de una multinacional en China o Brasil haciendo 60 horas de autocad a la semana e ir subiendo poco a poco en la jerarquía “desarrollando nuestra carrera profesional”; o conseguir becas para masters o doctorados, también fuera e ir haciéndonos un nombre en la esfera académica para ir moviéndonos de un lado a otro; o trabajar en algún lugar de centroeuropa como falsos autónomos para estudios medianos pero sin agenda propia.)

    Con quedarnos y construir aquí, donde tenemos nuestra propia agenda y podemos ir haciendo “nuestro mundo”, sí, e ir ampliándolo poco a poco a partir de lo que hacemos con gente nueva que, ojalá, esté también en otras latitudes porque, sinceramente, me gusta ir por ahí y probar cosas distintas de comer 😀

    ps: que no es que las otras opciones sean horribles, es que queremos probar ésta y ver qué conseguimos construir

  • Yo creo que nuestro DÓNDE está más que relativizado, solo hace falta escucharnos hablar: hablamos de ideas, proyectos, problemas, soluciones.. pero muy poco de “es que aquí no se puede” o quejas que se han vuelto crónicas en mucha gente que nos rodea. Doy por hecho que en otros sitios no atan a los perros con longaniza (jaja..). A mi lo que me escama es la gente que se va fuera como si “fuera” de su sitio estuviera la panacea, quizá me fastidia la actitud y que van sin rumbo ni dirección, sin un contexto propio.. pero vamos que eso es muy mio.

    Creo que la clave es lo qeu dice Ester, creo que nosotros estamos tratando de diseñar un trabajo/oficio a nuestra medida, y no simplemente buscando trabajo y punto. Y el esfuerzo que estamos haciendo en ensayar esas metodologías nos va a servir en un futuro no lejano para movernos tanto en el sureste como allá donde encontremos socios a la altura.

    Dime tú si esto no es exótico.. 😉

    • Tan sencillo como eso es de lo que trataba el post… Ahora que, pensándolo bien, después de escribirlo y quedarme a gusto, también es un ¿complejo? nuestro hacer caso a esa sensación cuando alguien dice que se va. Porque habrá quien se vaya pensando en esa panacea y quien, como nosotras, haya encontrado un qué que le mueve porque donde se va es mejor sitio para hacerlo…

    • jiasji, sí, pero no tanto lo del post en sí como lo que ha surgido luego sobre el lugar, la conversación, la práctica y el paisaje… lo hablamos!

  • Venía a comentar la coherencia que supone este discurso con tu “modelo distribuido de gestión del medio ambiente” y veo que ya lo habías hecho tú 😀

    Yo me fui “de casa” hace muchos años y por ello quizá no soy capaz de comprenderos, ni a ti ni a mi gente de Zaragoza, cuando no veis el marchar como un aliciente ineludible para crecer, mejorar, aprender. Pero, sinceramente, sí que creo que esta mentalidad se ha abierto mucho (los erasmus y el low-cost han sido artífices imprescindibles de construcción nacional europea). Pero me sigue inquietando el cómo seguimos etiquetando las cuestiones por el de “aquí” y el forastero. Quizá esta fugacidad y sobreinformación de viajes fugaces guiados por las guías, lonely planet y los nacionalismos pintorescos nos han hecho ver el mundo como un entramañable puzle de sociedades indigenas a mantener. Bonitas regiones vistas a través de sus características estereotípicas que generan un ambiente ideal para contar aventuras de tus viajes, pero que en el fondo rezuman el viejo aventurismo racista burgués de siglos atrás.

    Porque detrás de los libros de etnografía y los bonitos resumenes peculiares de las ciudades (regiones, países… territorio) hay tambien una pugna por los recursos que se convierte en convivencia y en el caciquismo del que hablaba David. El escapar tambien deja la descompoición en el lugar y supone una falta de compromiso, huir de los problemas. Cuando se cambia un lugar se dejan allí unas redes de apegos, gente con la que se tiene relación y que son “los tuyos” y puedo comprender la necesidad de orientar el proyecto personal de cada uno hacia esa perspectiva.

    Por eso, el “quedarse” también me parece una opción valiente, pero me gusta el “votar con los pies” y buscar proyectos más allá del arraigo clásico al territorio, que al final, sigue siendo buscar el entorno de confort. Para mi, salir es no tener miedo, negar el conservadurismo, pero comprendo que pueda ser el proyecto de otros, y que también sea, para ellos, valiente.

    • Justo esa conversación sobre lo indígena, lo exótico de marcharte, el “aquí”, el compromiso de quedarte, etc, es lo que quería cambiar al escribir el post.

      Tú lo has puesto super bonito, y de esos sentimientos encontrados es de los que hablaba. Precisamente porque, como tú cuentas, desde pequeña he desertado de “mis cuadrillas” marchando por ahí porque efectivamente es un gran aliciente para mí para crecer, a mí manera, manteniendo el contacto con los que me valían la pena.

      Ahora me encuentro construyendo desde “aquí” y se me hace raro y por eso necesito explicármelo 🙂

      Desde luego esto no va de arraigarnos a un territorio, sino de poder participar en la construcción de un paisaje con nuestros propios medios y sí, por supuesto, es más confortable empezar desde lo que conoces, pero es eso, un punto de partida. Como decía, no va de “quedarse y aguantar” sino de crecer y construir nuevas cosas.

  • Fíjate que nosotros, actuando tan, tan, pero tan en local, necesitamos escuchar estas discusiones más a menudo. Sin embargo, la verdad es que, gracias a todos vosotros, lo que venimos nombrando como “terreno” se parece cada vez más a la cubierta del drakkar, y cada vez menos a un terruño. Nos queda todo por aprender y muchísima ala que desplegar.

    Así en esa clave, en clave de nave y no de finca, es como tenéis que interpretar el “Stand & Fight” del estribillo que os encasqueto aquí.

    http://youtu.be/2fMo7uQlJvM

    • ¡Me gusta lo de nave en lugar de finca!

      Pero sigo pensando que debe ser una nave virtual para que sea un actuar realmente distribuido porque si no estaríamos siempre desembarcando y replegándonos y ¿volveríamos a ese modelo “aventurero racista burgués”?. Al menos en lo que respecta a el hacer que no sea inmaterial

      Ains, no sé…

      Muy buena la canción 🙂

      • ¿Manowar? Juanjo….

        Veo que lo del aventurismo racista burgués ha calado más de lo que me esperaba sin pretenderlo, pero la imagen me recordaba a los ingleses visitando áfrica y la india como un zoo

  • Ester, leí el post y me quede corta en contextos, creo que tus comentarios son para añadirlos y completar ese relato. Sin embargo, te contesto como la que se fue.

    Te doy la razón en que no vale de nada irse para seguir inmersos en el mismo desastre y sin sentido, como tampoco vale quedarse y aguantar lo mismo.

    El valor de quedarse o de irse es reinventarse, es hacer cosas con valor, cosas nuevas e interesantes para nosotros y nuestro entorno, es ser capaces de hacer lo que nos gusta y como nos gusta sin seguir parámetros ajenos favorecedores de 3 -3 amigotes de cuarta-. Por eso no importa si hoy estoy en Brasil, mañana en Qatar y pasado en Bilbao. Lo importante es hacer lo que me gusta.

    Además un amante de lo que hace no delimita su trabajo a un espacio físico, la historia de una empresa va más allá, esta en quien construye esa empresa en como trabaja. Por eso creo que los que se van y los que se quedan y sigue en ese mismo ciclo de vivir sin sentido, sin compromiso, sin emoción, sin riesgo, al final así estén en marte no serán capaz de construir nada a su alrededor.

    Así que el valor esta en lo que construimos, en nuestras red, en nuestras proyectos, nuestras ideas y la voluntad con la que llevemos todo esto con adelante. La agenda?, no se, fidelizar esa agenda puff eso es trabajo, es amor por lo que hacemos y ser capaces de transmitirlo.

    Y Pablo, creo que irte no significa huir y mucho menos falta de compromiso. Desde donde estoy soy capaz de mantener mi red de amigos de hacer y deshacer cosas y mejor aún de trasmitirle ideas nuevas. Mi compromiso va más allá de verle la cara a mi red.

    Y aguantar nunca, si me quedo, me voy o voy y vengo es porque soy capaz de aportar en cualquier entorno, porque me adapto y soy capaz de entender mi entorno, de crear y ampliar mi comunidad, de arar y sembrar mi camino a donde voy y quiero estar.

    • Mayra, me quedo con tu explicación: se trata de ser capaz de construir a tu alrededor.

      ¡Eso es lo que estamos buscando!

      Creo que no hace falta añadir más 😀

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