Mientras voy terminando Anatema de Neal Stephenson he leído a Isabel escribiendo sobre el error, el pensar, las “rules of thumb” y las teorías/luz. No me resisto a copiar un fragmento de Anatema que me parece muy adecuado para describir la pereza mental que ella apunta:

—La regla que aplicamos es que los deólatras son bienvenidos siempre que no estén seguros de tener razón —dije—. En cuanto estás seguro de tener razón, no tiene sentido que estés aquí.
—Ahora mismo Flec no está seguro de nada —me tranquilizó Quin. Luego añadió, al cabo de un minuto—: Si no estás seguro de tener razón, ¿puedes tener un arca? ¿En ese caso no sería más bien un club social?
Reduje el paso y señalé un saliente de roca que surgía de la pared curva del cráter. Se elevaba el humo del fuego allí encendido delante de una tienda. Mi fra estaba allí arriba quemando su desayuno.
—Flec debería pasarse por la tación de Arsibalt —le propuse—. Va a ser un centro para trabajar en esas cuestiones.
Quin sonrió amargamente.
—No estoy seguro de que Flec quiera trabajar en ese tema.
—¿Sólo quiere que se lo digan?
—Sí. O al menos, eso solía hacer… es con lo que se siente cómodo.
—Ahora tengo algunos amigos laterranos —dije—, y el otro día uno me hablaba de un filósofo llamado Emerson que poseía algunas altavisiones útiles sobre la diferencia entre poetas y místicos. Me da la impresión de que es tan aplicable a nuestro cosmos como al suyo.
—Voy a picar. ¿Cuál es la diferencia?
—El místico asocia un símbolo a un significado que fue cierto durante un tiempo pero que se volvió falso. El poeta, al contrario, ve la verdad mientras es verdad, pero comprende que los símbolos fluyen y que su significado es temporal.
—Alguien de aquí debió de decir algo así en algún momento —dijo Quin.
—Oh, sí. Los loritas se lo están pasando de fábula. Aquí tenemos a un contingente entero preparándose para el gran proyecto de absorber el conocimiento de cuatro nuevos cosmos. —Miré hacia el claustro-tienda donde habían acampado Karvall, Moyra y sus fras y sures, pero todavía no habían salido de debajo de la lona. Probablemente todavía se estuviesen probando la ropa—. En cualquier caso, lo que quiero decir es que las personas como Flec sienten una debilidad, casi una adicción, por la forma mística, en oposición a la poética, de emplear su mente. Mi lado optimista me dice que una persona así puede escapar a su adicción, entrenarse para pensar como un poeta y aceptar la naturaleza fluida de símbolos y significados.
—Vale, pero ¿qué te dice tu lado pesimista?
—Que el método poético es una característica del cerebro, un órgano concreto o una facultad, que posees o no posees. Y aquellos que la poseen están condenados a una guerra interminable con aquellos que no la tienen.

6 comments on “Poética, mística y las teorías/luz

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *