Esta tarde participo en Murcia en el Foro Jara Carrillo que organiza el COAMU cuyo tema es “El retorno de la ética ante las crisis actuales”. ¿Y eso? Pues es la primera vez que participa un arquitecto, se ve que notan que no somos arquitectos normales ;). Aquí podéis leer el texto base, escrito por Urbano Ferrer, aunque los organizadores nos han comentado que podemos hablar de lo que queramos bajo ese tema. Estas son las notas para mi intervención, que será en modo parco con algunos toques de seducción o pedagogía, lo digo por si los que leéis normalmente este blog os extrañáis de la distancia y la repetición de algunos conceptos, tampoco he puesto muchos enlaces para no creerme que los que escuchan pueden pichar en ellos e investigar por su cuenta. El título ha quedado un poco pretencioso porque sigue los títulos de unos textos de Juan Urrutia que, la verdad, aún tengo por leer: El hacker como sujeto político y el hacker como sujeto económico; pero es que me gustaba mucho. 

Comienzo con la estructura que propone el Sr. Ferrer porque me alegra que al hablar de las crisis y de cómo sólo pueden enfrentarse desde la ética como actitud, se empiece por la persona, pero en seguida sigo con otra estructura.

Efectivamente, si queremos retomar la actitud ética, lo primero es la libertad y sí, la libertad conlleva responsabilidad. También estoy de acuerdo en dar por supuesto que tenemos nuestro futuro en nuestras manos y somos libres y responsables de lo que hagamos con él, ¡claro!. Pero veo necesario resaltar y matizar. Resaltar que la libertad es nuestra mayor responsabilidad, aquello que más debemos cuidar. Y matizar con aquello que dijo Faulkner en su discurso Al consejo del Delta, en el 52: “Vida y libertad en las que perseguir la felicidad (…) No sólo seguir a la felicidad sino trabajar para ella”.

Y ya llego a la bifurcación en la estructura propuesta. Entender que la actitud ética persigue el bien común tiene el peligro de que lleguemos a pensar que hay ‘un’ bien común universal. Y aún más, puede que nos lleve a pensar cómo administrarlo, como hace el Sr. Ferrer en su texto, dando por supuesto que hay escasez de bienes. Antes de hablar del bien común que, en cualquier caso, sería el resultado de la acción libre ética y no su partida, quiero hablar de para qué nos sirve la libertad, por qué es nuestro bien más preciado.

Recojo la cita de Ortega y Gasset que apunta el Sr. Ferrer, y que también Tim Ingold, antropólogo inglés, utiliza para introducir su libro Being Alive: “lo único que nos es dado y que hay cuando hay vida humana es tener que hacérsela (…) la vida es quehacer”.  Por tanto si tenemos esa única cosa dada, la tarea de hacer la vida, la libertad la necesitamos para hacer.

La ética la usaremos, pues, para decidir qué hacemos y cómo lo hacemos. Por ello, toda ética es una ética del hacer, o del trabajo, si preferís.

En mi caso, en los valores de nuestra pequeña compañía comunitaria y su entorno, hacemos con la ética hacker:

La ética hacker es el conjunto de valores que emergen de las primeras comunidades cooperativas de programadores, que se materializa luego en las primeras expresiones comunitarias en Internet y las comunidades de desarrolladores de software libre.

Según el autor de «La catedral y el bazar». Erick S. Raymond, el «ethos» del hacker podría resumirse en cinco púntos:

  • El mundo está lleno de problemas fascinantes que esperan ser resueltos
  • Ningún problema tendría que resolverse dos veces
  • El aburrimiento y el trabajo rutinario son perniciosos
  • La libertad es buena
  • La actitud no es sustituto para la competencia

Para Pekka Himanen en su famoso «La ética del hacker y el espíritu de la era de la información»[2], la ética hacker se expresa como una nueva relación con el tiempo, el dinero y el trabajo opuestas a la ética protestante en la que Max Weber vió los orígenes del capitalismo.

Por este cambio en las bases del sistema capitalista actual, es interesante repasar la crítica al capitalismo que se hace desde esta ética donde el conocimiento es el motor, se afirma la autonomía y unidad de la vida y la libertad está por encima de todo. Además de que ilustra muy bien las crisis actuales y abre una salida. Para ello, hay que aclarar que  la libertad de hacer del hacker se activa en el mercado donde consigue su autonomía. Por eso, “la actitud no es sustituto de la competencia”. De hecho, la crítica parte de la necesidad de liberar los mercados realmente. Identificando que lo que existe actualmente es un “capitalismo de amigotes”: mercados capturados por macroempresas a través de los estados que les adjudican rentas.

Leyendo a Juan Urrutia se entiende bien, “el capitalismo de amigotes es un «modo de producción» en el que estructura productiva y relaciones sociales se armonizan (y se materializan en una cultura de) la captura de rentas”. La corrupción en este modo de producción es estructural, no coyuntural. Así que, si la ética sirve para algo en estas crisis, no creamos que es para que las instituciones repartan las rentas más “éticamente” (o “democráticamente”) como se viene demandando en algunos foros. Cualquier “renta dada”, por pequeña que sea es perniciosa para nuestra libertad, porque nos lleva a pensar desde la caridad. La crisis actual es el resultado de la propia estructura de ese capitalismo de repartos, que ha visto cómo los avances tecnológicos en las formas de distribución de la información y el conocimiento le obligan a crecer y crecer en escala, de forma que, para poder mantener a las propias estructuras, la captura de rentas es cada vez más salvaje y la especulación financiera (la mejor forma de captura) está obligada a seguir un ritmo frenético. Si leemos los recientes sucesos de corrupción desde esta óptica, se entienden mejor.

Una aclaración: con esta crítica al reparto y a la idea de caridad, no propongo un “sálvese quién pueda”, aunque sí es un rechazo de la existencia de dos sujetos éticos: el que cuida y el que recibe los cuidados que se argumenta con la caridad y el bien común o, últimamente, desde la “ética de los cuidados”. En cambio, si entendemos la economía del don y la ética de los cuidados como lo que es: crear abundancia en el entorno, de forma que haya amor (y de todo) para todos, ya no existe el sujeto necesitado que no tiene el lujo de la libertad. Así funciona la ética hacker cuyo código fuente activa la lógica de la abundancia por su voluntad de innovación, por el propio placer del conocimiento que se libera produciendo abundancia. Sí, el país de jauja no es una utopía irrealizable, ya ha pasado en el software y está pasando en la educación y en la maquinaria agrícola, en los coches y en las casas. Abundancia en cantidad y en diversidad. Cada sector que esta ética toca florece con multitud de opciones.

Si no va más rápido es, de hecho, por las trabas que las viejas y nuevas instituciones ponen a la libertad de hacer. Lo vemos cada día en nuestro trabajo, la dificultad de incorporar gente y de trabajar con otras pequeñas empresas que están más preocupadas en capturar rentas que en producir y vender al mercado, o la dificultad de tratar con instituciones que están acostumbradas a repartir las rentas de los monopolios que los estados les han otorgado. Lo que algunos llaman “crisis de valores” no es otra cosa que la evidencia, en forma de crisis, de que todos somos “pares” y podemos tomar de lo abundante y seguir produciendo abundancia, de forma que: el que podía poco puede muchísimo más, y el que podía mucho por tener asegurada una renta o monopolio, pierde esa ventaja, pues la abundancia la elimina y la hace artificial.

Entonces, volviendo a la ética, si no es para renovar las instituciones, ¿para qué sirve la ética? La ética es lo que nos permite funcionar entre pares, pero es individual o, como mucho, comunitaria.

Por eso, hemos de desconfiar de los casos en que se hace para salvar a otros, para el supuesto bien común. Para poder usar la ética, las creencias de ‘un’ bien común y la del ‘don’ abstracto o desinteresado son muy dañinas. Por otro lado, existe otra creencia, si cabe más dañina: la de que necesitamos regulaciones porque no hay recursos para generar tanto para tantos.

Me centraré en rebatir esta última creencia para seguir con las otras dos. Siguiendo a Faulkner de nuevo (y a tantos otros, pero es que nos hemos hecho con una copia de sus Ensayos y discursos que es una joya), me niego a pensar que lo que impide al hombre perseguir su felicidad con su libertad es la excesiva cantidad de hombres, esto nos llevaría de nuevo a la necesidad de administración de lo escaso por un ente superior, como él dice “lo que necesitamos no es menos gente, sino más espacio entre ellos”.

Esta creación de espacios la entiendo, también con Juan Urrutia, desde la secesión y la disidencia. Como el hacker, que vive y trabaja en comunidades pequeñas y confederadas, debemos ir buscando nuestra identidad por separación y por disidencia y apropiación de las identidades predefinidas. Como dijo James Joyce, “Irlanda es importante porque me pertenece a mí”. En esta búsqueda, el otro, mi compañero de camino, no es una abstracción impuesta desde una institución que establece los factores que nos hacen iguales. Ni él, ni yo, aceptamos pertenecer a una comunidad imaginada, ni aceptamos el futuro que ésta nos marca, ni un bien común definido desde instituciones externas a nuestra propia comunidad y su entorno real. Ponemos por encima de todo nuestra libertad para construir el futuro que nos dé la felicidad que nos debemos.  Cuando una institución habla por nosotros y nos toma a su cargo para administrar nuestros bienes y nuestro futuro, perdemos toda posibilidad de ser libres y responsables.

Por si estábais pensando en aquella famosa frase de “mi libertad termina donde empieza la tuya” o con comunidades tan pequeñas será difícil entendernos. Así es, para eso hace falta explicitar la ética. Cada uno debería decir desde dónde habla y quién es el sujeto ético que propone y cómo sirve a los intereses de las comunidades a las que prentende ser útil, para que el resto sepamos qué hace y cómo lo hace, y para que veamos si podemos llegar a acuerdos, en las “conversaciones cargadas de poder” que propone Donna Haraway. Las instituciones, las antiguas y las nuevas, no son confiables per se, ¡claro!, deben explicitar su ética como todos. No para acallar las quejas y justificar que deben ser ellas las que reparten los recursos y que les dejemos, de nuevo, nuestros asuntos en sus manos. Sino para que podamos decidir si queremos hacerles depositarios de nuestra confianza en un caso concreto y mientras sigan trabajando según los valores por los que confiamos en ellos. Natalia Fernández lo sintetiza perfectamente: «Los mercados quieren ser libres, no necesitan intermediarios para establecer transacciones», «queremos a las instituciones como anclaje de la confianza que, de modo espontáneo, se da entre pares que se conocen y comercian». Así, las instituciones se convierten en un nodo más de una red distribuida que hacen las labores de la misión que se hayan impuesto.

Al hacker, por su ética, le es útil entender que todo es mercado porque, una vez dispuesto a no aceptar más que las rentas de la innovación, de la puesta en marcha del conocimiento, sólo puede aceptar la economía que su propia actividad genera, tiene que hacerse útil y explicar a las personas por qué deberían pagar por su trabajo, sea el diseño, la atención al espíritu, la producción de herramientas, el contar historias o la sanidad. Por eso no acepta la situación de que otros repartan lo supuestamente escaso, ya hará él que no lo sea.

La ética es, al final y de nuevo en general, una herramienta para la interoperabilidad entre comunidades con valores diversos en un mundo abundante, además de una manera de tener afinidades con potenciales “clientes” o nuevos miembros de la comunidad. Y el explicitarla está ahora al alcance de todos, grandes y pequeños, gracias a la tecnologías de comunicación distribuidas. Como dijo el Papa Benedito XVI a sus sacerdotes: “Por el amor de Dios ¡escriban en un blog!“, y no se refería a estar en las llamadas ‘redes sociales’ sino a escribir para hacer evidentes las bases de su fe y de las comunidades que sostiene. En definitiva, para hacer evidente su relato y accionable su propuesta de futuro.

 

27 comments on “El hacker como sujeto ético. Notas para el Foro Jara Carrillo en Murcia

  • plas plas plas!! Jaja.. no sé que esperan que cuentes desde tu perfil como arquitecta en este foro pero estoy deseando de que nos lo cuentes. Creo que la ética y ese “retorno” que aventuran se percibe más como ese buenismo, ese “que haya para todos” y ese reparto más democrático del que hablas.. claro, después de haber abusado de todo. Creo que la ética con ese magnífico adjetivo de “hacker” que propones aquí sonará como un terremoto conceptual en este foro. Ojalá que así sea.. No hay nada más revolucionario que querer poner en marcha tus propias ideas y eso, está claro, parte de la ética personal de cada uno ¡bravo por el enfoque! Has utilizado el título del foro para hablar de lo que quieres.. has hackeado el foro!!!

      • Merci!
        A eso que supones, además, añade una sombra de decrecionismo y bastante universalismo y comunidad imaginada.
        Pero el debate fue interesante, sobretodo por las formas, verdaderamente había ganas de escuchar otras cosas.
        Lo que esperaban no lo sé, pero muchos me dijeron que les había gustado mucho mi intervención y mis respuestas en el debate e, incluso, que iban a investigar más de la ética hacker!
        A mí también me hubiera encantado veros por allí, hubiera sido un lujo!!!
        Ahora, a seguir haciendo!

  • Hola, Ester, me parece muy interesante tu texto. Hay cosas que me gustan y otras que me causan confusión, dudas. Disculpa mi lentitud y mi torpeza pero me gustaría hacerte unas preguntas:
    Me parece que cuando hablas de bien común siempre piensas en que lo administra otro (y creo que el Banco Mundial piensa parecido) pero juraría que Ostrom ya señaló otras posibilidades ¿no?
    Además siempre hablas, me parece, de la abundancia (del conocimiento). No sé, es como si solo viviéramos en un mundo “virtual” pero a mi alrededor yo percibo un mundo físico limitado insoslayable. Estoy en contra de la doctrina neomalthusiana pero acaso no tendremos que proveernos de unas normas compartidas.
    Perdona el lío, pero soy incapaz de encajar todas las piezas en mi cabeza, tengo que preguntarme más cosas y responderlas y conectarlas y esas conexiones a veces se me escapan 🙂
    Gracias de todas maneras por compartir

    • Hola Paco, gracias por pasarte por aquí!

      La verdad es que es justo al contrario ;), cuando hablo del bien común que mi hacer produce (y el de las comunidades de mi entorno) pienso justamente en que debemos administrarlos nosotros con nuestra ética. Por eso rechazaba la idea de que el bien común es un punto de partida, porque entonces se convierte en algo abstracto y universal (algo en lo que toooda la humanidad está de acuerdo, lo cual lo veo difícil) que sólo las instituciones abstractas y pretendidamente universales pueden administrar. Coincido plenamente contigo y, de hecho, en el debate posterior, también propuse los ejemplos que nos muestra Ostrom! Creo que son un principio muy interesante y además, por aquí en el Sureste nos tocan de cerca (hay un capítulo de su Governing the commons dedicado a la gestión de las aguas en Murcia, Valencia y Alicante.

      Tampoco te quedes con la idea de que es sólo algo aplicable a lo virtual, al contrario!! Nosotros, como hackers de la construcción del entorno, nos interesa lo material y no hablaríamos de eso si no estuviéramos trabajando bajo esa idea de abundancia también en lo material. No puse los enlaces pero puedes ver que estamos estudiando el Extreme Manufacturing y tenemos en marcha varios proyectos de producción p2p, en sus inicios aún, eso sí… Para ver ejemplos más avanzados puedes buscar: Open Source Ecology, Wikispeed, fabricación 3d (la Rep-Rap ayuda mucho a entender la lógica de la abundancia por replicabilidad), Arduino, los drones,… Pero también funcionan así cosas aparentemente menos tecnológicas como la agricultura. Todos ellos demuestran que la escala óptima de producción ahora es más pequeña. Mírate el Modo de Producción P2P, es apasionante!

      Lo que sí es cierto es que el cambio sustancial lo provoca la posibilidad de compartir conocimiento fácilmente de modo virtual.

      De nuevo, gracias por pasarte y seguimos haciendo!

  • Gracias por tu respuesta, Ester. Conozco a los indianos, los leo hace tiempo y alguna vez les he planteado alguna duda. Me parece muy interesante pero creo que voy algunos pasos por detrás. Seguiré aprendiendo.

  • Ester, me encanta este post. Me haces pensar mucho!!!! : ). Hay un tema del que hablás que no acabo de comprender. Si no te he entendido mal, niegas que exista un bien común universal. El bien común lo limitas al bien común que desarrolla una comunidad real que se relaciona según una ética determinada. En tu razonamiento, ¿donde encajan los problemas comunes? Me refiero a problemas como el calentamiento global, las pandemias reales o, porque no, las pandemias falsas creadas para la venta de medicamentos, las guerras, los abusos de los gobiernos, la droga, la pobreza . … Problemas que son de una escala muy superior a la de una comunidad real y que necesitan de soluciones también a mayor escala. ¿La solución a esos problemas no son el bien común? Es posible que una comunidad real no vea en algunas de estas cuestiones un problema pero, que no lo vea no quiere decir que no le afecte. Afecta a todos. Abordar esos problemas, supongo que requiere de instituciones que planifiquen acciones y ejecuten acciones. Para esto necesitarán recursos. Creo que en estos casos globales, las instituciones si deben administrar nuestros recursos. Y es cierto que es posible que no estemos de acuerdo en las acciones que toman. ¿Como se pueden gestionar estos problemas si no es por medio de instituciones? Quizá me falte un poco de perspectiva. Quizá sean las actuales instituciones las que están evitando que las comunidades con una ética similar resuelvan estos problemas. Quizá la existencia de las instituciones mantienen los problemas con su “intento” de solución.

    • Hola Emilio, gracias por comentar y por hacerme verbalizar más cosas! A ver, esas preguntas que te haces yo me las he hecho muchas veces, y las personas de mi entorno con las que hablo de esto también. Seríamos capaces de, desde pequeñas comunidades, llegar al desarrollo tecnológico y a aportar el suficiente bienestar social el entorno?. Cuanto más lo reflexiono y veo ejemplos, más creo que sí. Y también cuanto más avanza la evidencia de la captura de rentas por parte de los agentes grandes y centralizadores. De hecho, como tú mismo apuntas, muchas veces son las instituciones existentes las que ponen trabas a que esto ocurra. En concreto, en nuestra área de desarrollo, la construcción del entorno, lo vemos cada día.

      Esto no significa que dejen de existir las instituciones, pero serán otras y las crearán y mantendrán las propias comunidades que las usarán para poder interrelacionarse entre ellas. Esto ya pasa en muchos sectores. Juan Urrutia llama Confederalismo Asimétrico a un tipo de asociaciones que evite los males que pudiera traer el aislacionismo con el que, a veces, se imaginan las pequeñas comunidades.

      Por otro lado, es bueno resaltar y que nos acordemos de que cualquier comunidad que quiera vivr en abundancia necesita que su entorno sea estable y “rico”, sí que les afecta que haya problemas como los que describes y, por ello, normalmente son las comunidades de pequeña escala las que intentan solucionar esos problemas como parte de su misión. Pero no lo hacen desde la idea de universalidad, sino desde las personas concretas a las que afecta, lo cual es mucho más “sano”. En este artículo de la indianopedia puedes ver ejemplos de comunidades que funcionan así. Pequeñas semillas de un mundo que está por venir.

      Y finalmente, hacer más hincapié en que sí se puede desde lo pequeño abarcar mucho. Pero quizá cambiarán los estándares y las prioridades, Javier Jiménez escribía hace poco una reflexión muy interesante sobre esto.

      Saludos!!

      • Después de pensar en lo que comentabas, creo que no había valorado suficientemente los pactos entre comunidades. La interrelación entre comunidades reales. Por ejemplo, el problema del calentamiento global ciertamente es un problema a escala planetaria pero eso no implica que no pueda resolverse desde el trabajo de muchas comunidades reales que, unidas por un relato próximo, pacten acciones que cada comunidad realizará en su entorno. Gracias por tus comentarios Ester.

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