Me gusta ver cómo otras personas al hablar de ética, de emprender, de lo que sea… llegan al hogar y lo piensan como parte importante de la ecuación. A mí me ocurre al revés. Pensando en los hogares llego a otros lugares, no puedo evitar el rodeo.

Y no es que por haber estudiado arquitectura me sienta más capacitada para hablar de hogares, de hecho creo que otros lo hacen mejor, es que me gustaría hacerlo. Pero respecto al hogar aún son todo balbuceos. Mientras, voy avanzando sobre las otras cosas, supongo que es lo propio de los rodeos. Aún no hemos escrito los orígenes de aRRsa!, pero parece ser que la ‘a’ de arquitectura será lo último de lo último que podamos explicar ;), aunque es en lo que trabajamos mayoritariamente.

Por ahora, apunto una posible próxima parada en el rodeo. Pensar en los hogares que necesitamos, nos lleva a pensar en las comunidades que forman, en cómo se organizan económica y culturalmente. Por mis derivas en el feminismo y en lo eco, he investigado bastante la “economía del don”. Como dice David, esta economía “tiene mucho de aporte antropológico a la Teoría Económica”, por eso me encanta.

Pero hay que tener ojo y no pensar que la economía del don sirve para superar nuestra situación de individuos desvalidos. Mi propuesta es que si somos capaces de entender que en la naturaleza hay lógicas mas ricas que las de la deuda infinita (si le quitas al vídeo todo el miedo al mercado y a la tecnología del dinero, el decrecionismo y la idea de que la solución es única y sagrada, se queda en la revolución p2p), también podemos entender que las hay en el funcionamiento de las personas dentro de las comunidades. Si pensamos que somos ricos de partida, capaces de crear abundancia en todo lo que tocamos, la economía del don y la ética de los cuidados adquieren otra perspectiva. Lo que quiero profundizar es esto

Si, en cambio, vieran que lo que hacen las madres no es dar su vida por otros, sino crear abundancia en su entorno, de forma que haya amor (y de todo) para todos, otro gallo cantaría. Pero, claro, habría que arromangarse! Porque: obras son amores y no buenas razones.

El no “reclamar” cuidados, sino aportarlos como parte de nuestra actividad cotidiana. Entonces, hay que pensar cuál es la dinámica de relación entre la persona y su comunidad, cómo podemos obrarEn los comentarios al post de dronte, Antonio apunta algo interesante que viene de la lógica del software libre:

Es por eso que hay que hacer que se tenga la idea de que cuando alguien te ayuda te ayuda la sociedad, y cuando ayudas a alguien estás ayudando a la sociedad. No obstante, esto no libra a los individuos y comunidades de tejerse sus propias redes de seguridad.

Yo cambiaría ‘sociedad’ por ‘comunidad’, es decir, que no sé si podría tomar a todo otro como comunidad a no ser que compartamos objetivos, que tengamos la misma agenda. En todo caso, podría pensar que todo otro es potencialmente comunidad o que me interesa que otras comunidades florezcan, y de ahí que no importe que ese otro tome algunas de las cosas de lo común abundante.

Surgen muchas preguntas, ¿sólo en la red pueden aparecer dinámicas no viciadas?, ¿qué hay de los que sí necesitan cuidados: niños, ancianos,…?, ¿cómo se opera entre comunidades?, ¿cómo mantenemos la libertad o cuál es el coste de tomar de cierta comunidad?, ¿cuál es la unidad mínima de funcionamiento, es la persona, la ‘familia’,…?, ¿quién es el sujeto que activa esas dinámicas?

Quizá sean estas tres últimas preguntas las que me lleven a un atajo que permita pensar los hogares. Vamos viendo…

 

9 comments on “La dinámica persona/comunidad. Rodeando de nuevo la idea de hogar.

    • Es lo bueno (y lo malo) de los rodeos, todo aplica ;). Pero en este caso creo que mucho (lo que no sé es a dónde llevará…), además, como yo tampoco tengo una dirección fija, me fiaré de tu intuición.

      Si pensamos que los más durables son los más exitosos (o al menos debe ser otro factor a tomar en cuenta), en ese artículo las dos cosas que parecen claves para el éxito son el tamaño (que además podría ser otro atajo a pensar en cómo es la agrupación de hogares, en un pueblo de 1500 habitantes habría unas 5 comunidades con 300 personas cada una) y el foco en la generación de bienestar para sus trabajadores. Otra cosa que me llama es que muchas son de construcción, voy a investigar qué casa hacen…
      Muchas gracias por echarme una cuerda de la que tirar!!

  • Otro post estupendo! Gracias por alimentarnos Ester!
    Mi apunte sería: las comunidades son el protagonista pero las comunidades están solapadas, todos formamos parte de más de una comunidad real, aunque entre todos, nuestra red efectiva (y sobre todo afectiva) no pase de las 160 personas en cada momento.

    • Eso es lo que hace que sea tan difícil identificar para quién serían los hogares (y ofrecerle a ese sujeto el servicio que imaginamos). Nuestra conclusión es que es la persona, que se enreda y enmaraña con otros, pero nos cuesta imaginar cómo se atiende y encuentra a esta persona y cómo en el servicio hacemos aflorar (y participar) a las comunidades a las que pertenece.
      Gracias por el apunte!!

  • Yo me imagino las comunidades como una gran red distribuida y dinámica. Como si fuera una red neuronal, las buenas ideas se filtran entre los nodos y van creando conocimiento, al igual que la conciencia en el cerebro, no sabemos donde está por que no está en ningún lado y en muchos a la vez.
    Aún creo que con buenas herramientas se puede frenar la descomposición de las familias, los pueblos, los barrios, no he perdido la esperanza en ello, por supuesto esas herramientas estarán en la red tanto como en las calles o en las oficinas.
    Ah! y gracias por esa mención, me siento halagado 🙂

    • Sí, la imagen que tenemos en mente es ésta. Es de Tim Ingold, y nos interesa su modelo enmarañado en el que las líneas no sólo son personas sino también cosas, lugares, etc… Para pensar el entorno construido de esa red ‘neuronal’ (y poder mutar nuestra forma de trabajo y adecuarla a ese nuevo paradigma) lo que nos trae de cabeza es…. todo! 😉

      Estoy de acuerdo contigo, yo también tengo esperanza, aunque no lo veo nada fácil. Nuestra propuesta (en otros proyectos) es empezar a crear redes y ofrecer nuestros servicios a gente que nunca se hubiera imaginado como red. Estamos muy contentas con los resultados, que pronto compartiremos.

      Cóm no anava a mencionar-te, em va encantar l’article! I és que jo també tinc al poble eixa experiència festera, potser això és el que ens fa tenir esperança 🙂

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