Ayer Javier escribía sobre el fin de la familia como la continuación del fin del territorio y el del trabajo. Y hoy David ha continuado con el tema  aportando un concepto: la “familia-franquicia”. Como ellos explican:

El resultado fue un híbrido confuso en el que nunca supimos si nos criaban para ser parte de una familia extendida más democrática, más igualitaria y menos machista, o para fundar un día una familia nuclear nueva. Javier ayer lo llamaba, la familia-franquicia, una especie de sistema federal de familias nucleares con autonomía pero con dependencia de un centro formado por los padres fundadores.

La familia-franquicia ha sido el modelo hegemónico en los países del Sur europeo hasta ahora: tardía emancipación, ciertos gastos repercutidos a los padres -del babysitting al soporte económico en momentos de desempleo- e inevitable competencia entre los hijos.

Me ha llamado la atención porque he trabajado anteriormente sobre esta idea. En concreto, intentando materializar soluciones para una «Red de platos de caliente» en la que la “madre fundadora” (como la llaman los indianos) alimenta desde su cocina central a todas las “franquicias” de la familia. A veces los miembros de la familia vienen a comer, otras veces se llevan platos para calentar en casa y otras veces la “madre fundadora” sólo suministra productos y conocimiento. Estos mapas y diagramas son de casos concretos en mi entorno, así que no me invento nada 🙂

Si os fijáis en el diagrama superior, ya intuía que para que esto funcionara hacía falta una redefinición de la idea de trabajo. Y en este caso, pensaba en redefinirlo desde los espacios privados que sustentan la vida, desde lo hasta ahora invisible.

 Pero no se trata de repasar trabajo anterior. La “familia-franquicia” ofrece un marco interesante de trabajo. Justo ayer organizando el año de trabajo de aRRsa!, pensábamos en qué podía aportar el Método de las Consultas a las familias que están viviendo una reorganización de sus estructuras familiares. Bromeábamos con sacar un comercial: ¿tu familia no para de crecer y no sabes dónde meterlos?. Y de nuevo, si miramos a nuestro alrededor o en nuestras propias familias, la realidad supera a la ficción, verdaderamente existe un problema de adecuación de los espacios habitables a la realidad familiar actual. Como lo dice David:

un contexto en el que la familia franquicia solo puede «cerrar sucursales» y mandar gente a una central donde el comedor ya no da abasto y no hay escritorios para todos. Hace tiempo que las casas se pensaron para familias que solo tomaban forma expandida durante los fines de semana.

En mi trabajo anterior, la estrategia para solucionarlo era dividir las distintas funciones de la vivienda (y si era necesario sacarlas fuera de la vivienda). El problema es que las soluciones pasaban por comunidades en un estado de reorganización más avanzado. Quizá ahora se trate de organizar el momento de caos. Para muchas familias de la clase media en extinción, el problema no es tanto de espacio como de organización de los espacios disponibles y, sobre todo, de repensar las formas de utilizarlos. Hay mucha segunda residencia vacía y mucha habitación llena de trastos, mucha oportunidad para el alquiler y para compartir recursos, pero es algo a lo que la gente aún no está acostumbrada a ver como una oportunidad.

La pregunta es, mientras se redefinen las nuevas formas comunitarias: ¿hay un servicio que ofrecer ahí? Yo creo que sí y que ayudaría a “encauzar” esas futuras comunidades. Ese servicio pasaría por inventariar los «recursos espaciales» (o inmobiliarios si se prefiere) y económicos y las nuevas necesidades de los familiares, presentar alternativas y redistribuir los recursos. Por supuesto, que también haría falta un montón de mano izquierda para que no nos volvamos locos, según nuestra experiencia con el Método eso sería lo más probable 🙂

18 comments on “Qué hogares para qué familias: soluciones para el caos

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